Una vez más Gustavo Álvarez disparó contra la directiva de Universidad de Chile. No lo hizo con palabras rimbombantes, ni tampoco tirando el mantel, sino que a través de una queja que se hace reiterativa: la conformación de un equipo con más variantes de las que tuvo en 2025.
“Estoy contento con los jugadores que tengo, pero necesitamos un plantel más extenso. Eso te permite afrontar en forma más equilibrada los torneos en disputa”, lanzó el entrenador este viernes en el CDA. Otro teledirigido a la planta mayor del Centro Deportivo Azul que se suma a una larga lista de quejas a lo largo del año.
El 9 de agosto de 2025, Álvarez expresó que no estaba conforme con las contrataciones del club y que la oncena "carecía de poder de fuego". Esto mientras el regreso de Eduardo Vargas, solicitado por el entrenador, no se concretaba y dejaba al bigoleador de América en Audax Italiano.
Antes, el 22 de julio y previo al partido de ida ante Guaraní, el entrenador declaró que “siempre sostuve que los tiempos del mercado los entiendo, los respeto, los entrenadores tenemos urgencias. A diferencia del verano, tenemos partidos en el medio y necesitamos ganar los puntos”, acusó por los retrasos en la llegada de jugadores en el mercado de invierno.
Una constancia marcada en el discurso, demostrando una falta de comunicación o una relación más compleja con la dirigencia. Un episodio que este viernes sumó un capítulo más. "Cuando llegue el fin del campeonato tomaremos decisiones para ver que viene a futuro", cerró.
De autocrítica, poco, más si se tiene en consideración que la Universidad de Chile peleó el título con Coquimbo Unido, una plantilla mucho menos extensa que la de los azules. Álvarez ya se pone el parche para una temporada que en lo local sigue siendo negativa.