Un nuevo y potente frente se abrió en medio de la discusión por el futuro institucional del fútbol chileno. El Sifup, la ANJUF y el Sindicato de Árbitros Profesionales de Chile emitieron una declaración conjunta para rechazar categóricamente la postura que la ANFP planteó ante el ministro del Deporte respecto de la Ley 21.824.
La normativa establece la separación entre la Federación de Fútbol de Chile y la ANFP, modificación que ha generado preocupación al interior de Quilín. Precisamente, la asociación envió un memorándum al ministro advirtiendo sobre los efectos que podría tener la aplicación de la ley sobre la Federación y la autonomía del fútbol nacional.
Una interpretación que encontró una dura respuesta de los principales sindicatos de la actividad. “Rechazamos categóricamente el memorándum enviado por la ANFP al ministro del Deporte respecto de la aplicación de la Ley N.º 21.824 y sus efectos sobre la Federación de Fútbol de Chile, por considerar que entrega una interpretación errónea y alarmista de la nueva legislación”, señalaron.
Las organizaciones cuestionaron especialmente la tesis de que la nueva estructura pueda representar una amenaza para la autonomía del fútbol chileno. Según sostienen, aquello “no se sostiene ni en el texto legal ni en la experiencia internacional de asociaciones integrantes de la propia FIFA”.
Uno de los puntos centrales de la controversia está en la participación que tendrán distintos actores del fútbol dentro de la futura Federación. Para Sifup, ANJUF y el sindicato de árbitros, presentar aquello como una eventual intervención del Estado constituye una interpretación equivocada de la normativa.
“La Comisión de Deportistas no representa al Estado, sino a los deportistas federados elegidos por sus pares. Lo mismo ocurre con la Comisión Técnica, cuyos integrantes serán designados por la propia Federación y no por autoridades públicas”, explicaron. Además, recalcaron que la ley mantiene en manos de la Federación la conformación, administración y gestión de las selecciones nacionales.
Los sindicatos también recurrieron a la experiencia internacional para defender el nuevo modelo. En su declaración mencionaron los casos de Uruguay, Inglaterra, Australia, Italia, Francia y Portugal, federaciones que incorporan a futbolistas, entrenadores y árbitros en diferentes órganos de gobierno y que funcionan bajo estructuras reconocidas por la FIFA.
Incluso destacaron lo ocurrido en Uruguay, donde, según la declaración, la propia FIFA impulsó una reforma institucional que incorporó a distintos actores de la actividad. Por lo mismo, rechazaron que convertir a la Federación chilena en una Federación Deportiva Nacional implique necesariamente una vulneración de su autonomía.
“La FIFA no exige una forma jurídica determinada para sus asociaciones miembro, sino independencia para gobernar el fútbol, condición que la nueva legislación chilena mantiene plenamente”, aseguraron.
Pero el comunicado fue más allá de la discusión jurídica y apuntó directamente contra la conducción del fútbol nacional. “No aceptamos que el principio de autonomía sea utilizado para defender un modelo institucional que colapsó y respecto del cual existe un amplio consenso sobre la necesidad de transformarlo”, lanzaron.
Las organizaciones también lamentaron que la ANFP haya presentado al nuevo ministro del Deporte lo que calificaron como “escenarios catastróficos”, asegurando que las advertencias realizadas desde Quilín no cuentan con respaldo suficiente ni en la legislación ni en los modelos existentes en otras federaciones.
“El fútbol chileno necesita una discusión responsable, fundada en argumentos y no en el miedo. La modernización de su gobernanza no pone en riesgo su autonomía. Por el contrario, la fortalece mediante la participación de nuevos actores, mayores controles y estructuras institucionales más sólidas”, agregaron.
El cierre de la declaración elevó todavía más el tono. Sifup, ANJUF y los árbitros acusaron a sectores de la dirigencia de intentar mantener el modelo vigente pese a la crisis que atraviesa la actividad.
“También resulta preocupante que algunos dirigentes de la ANFP continúen defendiendo el actual statu quo y resistiendo cambios destinados precisamente a superar la grave crisis de credibilidad, resultados y desarrollo que afecta a nuestra actividad”, afirmaron.
Y remataron con una frase dirigida directamente a la lucha por el control del fútbol chileno: “La discusión debe centrarse en el futuro del fútbol chileno y no en la conservación de aspiraciones personales de poder dentro de su actual estructura”.