La tarde en la que Charles Aránguiz descargó toda su molestia contra la ANFP no fue un estallido aislado, sino el capítulo más reciente de una ruptura que lleva años gestándose. “No quiero verles la cara a los dirigentes de la ANFP”, dijo el volante con TNT Sports, visiblemente agotado, después del choque entre Universidad de Chile y Coquimbo Unido. El mensaje golpeó fuerte porque venía de uno de los jugadores más respetados del ciclo dorado y quizás el referente más transversal del campeonato; pero también porque encajaba en un patrón: los referentes del fútbol chileno hace tiempo que sienten que la dirigencia no está a la altura.
Desde que Pablo Milad asumió la presidencia en julio de 2020, las críticas han sido constantes. Y no sólo desde la opinión pública, sino de los nombres más importantes que ha producido el balompié nacional. La Generación Dorada ha encontrado en la ANFP un espejo distorsionado: precariedad, errores administrativos, falta de proyecto y desconexión con la realidad del jugador. A eso también se le suma los malos resultados en cancha que aumenta la tensión entre ambas partes.
Vidal: el primero en explotar
Arturo Vidal fue uno de los primeros en apuntar sus dardos hacia Quilín. En enero de 2021, tras la salida de Reinaldo Rueda, publicó un mensaje que sonó a advertencia. “Gente que hace daño al fútbol… algunos dirigentes que no entienden nada de nuestra actividad”, escribió. Sin mencionar nombres, pero dejando claro el destinatario, el “King” cuestionó el ambiente que la propia Federación generó alrededor del técnico colombiano, al que los jugadores consideraban un pilar del proyecto.
Esa molestia reapareció en 2023, cuando criticó los altísimos precios de las entradas para las Eliminatorias. “Están muy caras… ya le dijimos al presidente que las baje”, afirmó en Twitch desde la concentración. La respuesta pública de Milad confirmó el impacto de sus palabras: el crack había tocado un nervio sensible.
Pero el episodio más tenso lo protagonizó en octubre de 2024, cuando acusó directamente a la ANFP de buscar que Colo Colo incurriera en infracción para favorecer a Universidad de Chile en la recta final del torneo. “Esperaban que jugara Carlitos Palacios para que nos quitaran los puntos y saliera campeón la U”, disparó. Fue una de las declaraciones más graves contra la Federación en años, y una señal inequívoca de la erosión de confianza entre jugadores y dirigencia.
Medel: la voz que denuncia la falta de proyecto
Gary Medel ha sido quizá el rostro más frontal en la crítica estructural al fútbol chileno. Tras la eliminación rumbo a Catar 2022, afirmó que la ANFP “no tiene ningún proyecto” y que jamás escucharon las propuestas del plantel para invertir en divisiones menores e infraestructura. Sus palabras reflejaron algo más profundo que la frustración por un mal resultado: apuntaban a un modelo de gestión incapaz de planificar a largo plazo.
En noviembre de 2023 volvió a remecer el ambiente al revelar que Eduardo Berizzo había mejorado Juan Pinto Durán “con plata de su bolsillo”, no de la dirigencia. Milad lo desmintió, pero el daño ya estaba hecho: el capitán histórico había expuesto públicamente un quiebre de confianza con la cúpula federativa.
Y en marzo de 2024, Medel endureció aún más su posición cuando la ANFP decidió despedir a miembros históricos del staff de la Roja. “Una pena que no valoren a personas tan queridas y trabajadoras”, escribió al lamentar las salidas de la jefa de prensa “Cote” Vasconcelos y del coordinador Patricio Jérez.
Alexis Sánchez: el retrato más crudo del abandono institucional
Las críticas de Alexis en noviembre de 2023 marcaron otro hito. Tras una derrota ante Ecuador, describió en conferencia de prensa un escenario casi surreal: duchas que no funcionan, desagües con excremento en el estadio Monumental y un complejo deportivo obsoleto. “¿Esto es una selección o un equipo de Tercera?”, preguntó, visiblemente indignado.
El delantero también apuntó al desorden administrativo que paralizó el torneo chileno por largos meses: “Como país, en organización no estamos muy bien… así no puedes competir para ir a un Mundial”. Su crítica, lejos de ser anecdótica, retrató un ecosistema que la propia Generación Dorada percibe como abandonado por quienes deben liderarlo.
Claudio Bravo: el ninguneo final
El excapitán, siempre cauto, guardó silencio durante gran parte del ciclo Milad. Pero en 2025 rompió la neutralidad y expuso una incomodidad que se arrastraba hace años: la ausencia absoluta de diálogo entre la ANFP y los históricos de la Roja.
“¿Sabes cuántas veces me han invitado a participar dentro de la Selección? Cero”, dijo en ESPN. Aseguró que a veces siente que tendría que “golpear la puerta” para que lo consideren. Su conclusión fue tajante: “No es el momento y no es la gente”. Con Bravo, el último líder silencioso, la grieta terminó de abrirse.
Cinco años después de la llegada de Milad, el distanciamiento entre los ídolos y la ANFP dejó de ser un rumor para transformarse en una evidencia histórica. Aránguiz encendió la chispa más reciente, pero la línea del tiempo muestra que la ruptura viene de antes y afecta a todos los referentes: desde los más explosivos como Vidal y Medel hasta los más prudentes como Bravo.