Daniel Garnero no escondió su descontento tras el empate en La Portada. Si bien Católica terminó igualando un partido que comenzó perdiendo 2-0, el técnico cruzado criticó con dureza cómo fue dirigido el encuentro por Piero Maza.
Garnero lamentó que el partido se jugara con poca continuidad y responsabilizó al arbitraje de la falta de ritmo: “Me voy con esa bronca que no pudimos entrar en ritmo de competencia, y el arbitraje es responsable de eso”, señaló en conferencia de prensa. “No estoy quejándome ni llorando, pero ¿quién tiene que sancionar ese tipo de situaciones?” añadió, cuestionando las numerosas interrupciones del juego.
El argentino profundizó en su planteamiento al comparar los minutos adicionados: “En el primer tiempo se dieron cuatro minutos y en el segundo siete. Y en 52 minutos (del complemento), se jugaron 21. ¿Está bien eso?” para subrayar su molestia por la gestión del reloj y las demoras repetidas.
Sin embargo, el contexto arbitral del partido no fue unilateralmente negativo para la UC. En el duelo hubo decisiones que también favorecieron a los cruzados, como la expulsión difícil de interpretar a favor de Católica y el hecho de que un planchazo de Matías Palavecino no fue siquiera revisado por el VAR, lo que permitió que el trámite mantuviera ventajas para los estudiantiles en diversos pasajes.
Además, un gol de Fernando Zampedri que significó el empate llegó en una posición que tampoco quedó completamente despejada, lo que agregó más combustible a la sensación de criterios arbitrales variables.
Aun así, Garnero centró su análisis en que la excesiva interrupción del ritmo —más allá de las situaciones concretas en torno al VAR— influyó en la falta de fluidez del juego. La postura del entrenador marca un tono crítico hacia la conducción arbitral desde la primera fecha, aún cuando algunas decisiones beneficiaron a su propio equipo.