Se acabó la espera. Universidad de Chile oficializó este jueves a Fernando Gago como su nuevo entrenador, marcando el inicio de una nueva era en el Centro Deportivo Azul. A través de sus redes sociales, el club anunció la llegada del ex mediocampista argentino con un mensaje claro: comienza un nuevo ciclo, uno que busca devolver competitividad a un equipo golpeado en los últimos años.
La apuesta, sin embargo, no es menor. Gago llega con un contrato que lo posiciona como uno de los técnicos mejor pagados en la historia reciente del club, superando incluso lo que percibía Gustavo Álvarez en su último vínculo. Una inversión fuerte que contrasta con su presente deportivo: su último paso por Necaxa terminó con una salida anticipada tras una campaña irregular y cuestionamientos internos.
En la concesionaria optaron por privilegiar un perfil joven, con discurso moderno y una idea de juego definida, por sobre nombres con mayor recorrido o conocimiento del medio local. Una decisión que ya genera debate en el entorno azul, considerando el contexto deportivo del equipo y la necesidad urgente de resultados.
Gago deberá lidiar desde el primer día con esa presión. No solo por el peso del cargo, sino también por el contexto institucional y futbolístico que arrastra la U, donde los procesos han sido cortos y la paciencia escasa.