En medio del ruido institucional que golpea a Universidad de Chile, Fernando Gago optó por marcar una línea clara: separar completamente el conflicto judicial del rendimiento del equipo. El técnico argentino aseguró que, al momento de firmar en marzo, no tenía conocimiento del Caso Sartor ni de la situación que hoy mantiene a Michael Clark entre los imputados.
“No lo sabía. Yo me baso en lo deportivo”, lanzó con franqueza, insistiendo en que lo externo no debe alterar la dinámica del plantel. Una postura que no es casual: la U atraviesa su mejor momento del semestre en la cancha, con cuatro triunfos consecutivos entre Liga y Copa Chile, justo cuando el club vive su semana más compleja fuera de ella.
Gago reforzó su idea de blindaje interno. “Lo externo no nos tiene que cambiar lo que vivimos día a día acá”, sostuvo, destacando el ambiente del grupo y el compromiso de los jugadores. En ese sentido, evitó profundizar en el conflicto dirigencial y dejó el tema en manos de quienes “tienen que hablar”, alineándose con el discurso institucional.
Pero más allá del cortafuegos, el mensaje también tiene lectura: el DT no quiere que el caso contamine un proceso que, futbolísticamente, empieza a mostrar señales de vida. Por eso, rápidamente llevó la conversación al objetivo deportivo: llegar con opciones a la última fecha del torneo. Una meta ambiciosa considerando la irregularidad previa, pero coherente con la racha actual.
El contexto, eso sí, es inevitable. La formalización del Caso Sartor, las revelaciones sobre Azul Azul y el rol de Clark mantienen a la U en el centro de la agenda. Y aunque desde el plantel —incluido Marcelo Díaz— han insistido en separar lo deportivo de lo dirigencial, la tensión sigue latente.
En la cancha, la prueba continúa este domingo 9 de agosto, cuando los azules reciban a Palestino en el Estadio Nacional. Ahí, más allá del ruido, Gago buscará sostener su argumento principal: que la respuesta está en el fútbol.