Durante buena parte de su paso por Universidad de Chile, Gabriel Castellón ha sido presentado como una de las grandes certezas del plantel. Sin embargo, cada vez son más los partidos que alimentan una pregunta incómoda para los azules: ¿cuántas veces realmente ha salvado al equipo cuando más lo necesitaba?
La jugada del descuento de Deportes Concepción volvió a instalar el debate. El balón cruzó el área chica, encontró facilidades defensivas y terminó dentro del arco pese a la desesperada reacción del portero. La imagen se hizo viral en redes sociales y fue acompañada por comentarios que apuntaban directamente al guardameta. Más allá de las responsabilidades compartidas, el episodio volvió a poner bajo la lupa a un arquero que rara vez aparece como factor decisivo para evitar goles.
No es una discusión nueva. Semanas atrás ya había quedado expuesto tras el tiro libre de Diego Céspedes en la derrota ante Ñublense en Chillán. Antes había sido cuestionado por acciones puntuales frente a Estudiantes de La Plata en la Copa Libertadores 2025. Y más recientemente, Johnny Herrera lo responsabilizó directamente por el gol de Steffan Pino en la caída frente a Cobresal en El Salvador.
El problema para Castellón es que las críticas deportivas hoy se mezclan con otro antecedente mucho más delicado. La declaración judicial del exdirector de Azul Azul Juan Pablo Pavez reveló que el 50% de su pase habría costado US$1,1 millones, muy por encima de las cifras que públicamente se manejaban en el mercado. Si aquello es efectivo, la valorización total del arquero alcanzaría los US$2,2 millones, una cifra extraordinariamente alta para la realidad del fútbol chileno.
Ese dato cambia completamente el análisis. Porque un arquero valorizado en más de dos millones de dólares no sólo debe cumplir. Debe marcar diferencias. Debe ganar partidos. Debe aparecer cuando el equipo falla. Y justamente ahí aparece la principal crítica que hoy enfrenta Castellón: cuando Universidad de Chile necesita una atajada salvadora, una reacción extraordinaria o una intervención que cambie el rumbo de un encuentro, esa acción casi nunca llega.
La victoria sobre Deportes Concepción evitó una nueva crisis gracias al doblete de Eduardo Vargas. Pero también volvió a dejar una sensación que empieza a repetirse demasiado en el CDA. La U puede tener problemas defensivos, puede conceder espacios y cometer errores. Lo que no parece tener es un arquero capaz de corregirlos con frecuencia. Y para un futbolista cuyo fichaje hoy aparece asociado a una inversión cercana a los US$2,2 millones, esa es una discusión que recién comienza.