Las críticas contra Gabriel Castellón volvieron a instalarse con fuerza tras la derrota de Universidad de Chile ante Cobresal en El Salvador. El tiro libre que terminó sentenciando el partido abrió nuevamente el debate sobre el nivel del arquero azul, cuestionado por históricos como Johnny Herrera, quien entregó completa responsabilidad en el fierrazo de Steffan Pino. Y en medio de esa discusión reaparece un dato que golpea fuerte: el altísimo costo que tuvo su llegada al CDA.
Porque más allá de algunas actuaciones destacadas y partidos donde efectivamente sostuvo resultados importantes para la U, la sensación que deja Castellón muchas veces es contradictoria. Tiene reflejos, presencia física y condiciones para responder en momentos complejos, pero constantemente transmite inseguridad. Errores en salidas, rebotes largos, dudas en centros y reacciones tardías han terminado marcando varios encuentros durante su estadía en el club.
La discusión además tomó otra dimensión tras las declaraciones del exdirector de Azul Azul Juan Pablo Pavez en el marco del caso Sartor. En su testimonio ante Fiscalía, Pavez aseguró que la mitad del pase de Castellón fue adquirida por Azul Azul en 2024 por US$1,1 millones, pese a que públicamente se había hablado de una cifra cercana a los US$412 mil.
Ese dato instala una cifra todavía más impactante: si el 50% costó US$1,1 millones, la valorización total del arquero alcanza los US$2,2 millones. Un monto gigantesco para la realidad del fútbol chileno y que inevitablemente aumenta la presión sobre un futbolista que, pese a algunos buenos rendimientos, todavía no logra entregar plena confianza bajo los tres palos.
Y no fue la primera vez que Castellón quedó en el centro de las críticas por un gol evitable. Semanas antes, tras la derrota de Universidad de Chile ante Ñublense en Chillán, el arquero ya había sido apuntado por su reacción en el tiro libre de Diego Céspedes desde más de 30 metros que terminó costándole puntos clave al equipo. Lo mismo en choques puntuales como ante Estudiantes de la Plata en 2025, peleando por la clasificación a Copa Libertadores.
La realidad invita a pensar en que el ex Huachipato no está a la altura de un arco difícil como el de la Universidad de Chile. En un partido como el de Cobresal, con poca llegada del rival durante los 90 minutos, Castellón volvió a demostrar que muy pocas veces puede salvar a su equipo. Otra vez la U pierde puntos importantes por errores puntuales.