La reciente investigación periodística de 24 Horas expuso nuevos documentos que vinculan a Michael Clark con el influyente banquero chileno antes de la compra de la 'U'. De sus inicios en Wall Street y la presidencia de Ñublense, a su estrecha alianza con Sergio Jadue y su actual sillón directivo en el gigante aéreo Abra Group: el radioteatro financiero del hombre que mueve los hilos desde Miami.

Un reportaje emitido ayer por 24 Horas, elaborado por el periodista Fernando Tapia, volvió a encender las alarmas en el fútbol chileno. La investigación expuso nuevos antecedentes que demuestran los vínculos estrechos e históricos entre Michael Clark —actual presidente de la concesionaria Azul Azul— y el empresario Patrick Kiblisky, revelando que sus nexos financieros se remontan a años antes de que se concretara la polémica compra de la Universidad de Chile en 2019. El hallazgo reabre el debate sobre quiénes son los verdaderos controladores detrás del cuadro universitario y trae de vuelta a la luz pública la figura de uno de los hombres más enigmáticos del mapa corporativo y deportivo nacional.
Pero ¿quién es realmente Patrick Kiblisky Fried? Radicado desde hace años en Miami, este banquero de inversión de 57 años ha construido su trayectoria bajo un principio infranqueable: influir en los pisos más altos del poder económico y deportivo manteniendo un perfil público prácticamente invisible.
De las finanzas globales a la irrupción en el fútbol chileno
Nacido en Chile y criado entre Venezuela y los centros financieros más influyentes del mundo, Kiblisky se formó en la Universidad de Jerusalén antes de obtener un MBA en Penn State. Su carrera despegó en la década de 1990 en la firma Monex, para luego dar el salto a gigantes de Wall Street como Lehman Brothers, Credit Suisse, Smith Barney y UBS. Especializado en el mercado de deuda, la reestructuración de pasivos y la estructuración de fondos en jurisdicciones internacionales, Kiblisky pulió un perfil técnico y frío para la ingeniería financiera.
Su llegada formal al fútbol chileno ocurrió a mediados de la década de 2000, cuando asumió el control de la sociedad anónima de Ñublense de Chillán. Bajo su administración, el club del Ñuble vivió una época de protagonismo deportivo e institucional. Sin embargo, detrás de las campañas de la escuadra roja se desplegaba una intrincada arquitectura societaria que involucraba a firmas como RVX Asset Management y SportsCap, vehículos con los que Kiblisky comenzaría a tejer una red de financiamiento transversal en el balompié nacional.
La era de Sergio Jadue y las polémicas en la ANFP
El período de mayor influencia —y controversia— de Kiblisky en la actividad local coincidió con el mandato de Sergio Jadue al frente de la Asociación Nacional de Fútbol Profesional (ANFP). Durante la administración del dirigente calerano, Kiblisky se transformó en una figura clave dentro del consejo de presidentes y en los comités internos del organismo de Quilín. Su cercanía con Jadue y su dominio de las finanzas corporativas lo posicionaron como un asesor estratégico no oficial dentro de la cúpula directiva.
Tras la estrepitosa caída de Jadue y su huida a Estados Unidos al confesarse culpable en el escándalo de corrupción del FIFA Gate, la figura de Kiblisky quedó en la mira. Diversos reportajes e investigaciones revelaron maniobras financieras, préstamos entre clubes y asignación de derechos de transmisión comercial donde la sombra del exmandamás de Ñublense estaba presente. Aunque logró desmarcarse judicialmente de los delitos atribuidos a la cúpula de Quilín, su nombre quedó indeleblemente asociado a la etapa más oscura de la gobernanza del fútbol chileno.
El engranaje tras la compra de Azul Azul
Pese a la venta formal de Ñublense, Kiblisky nunca se alejó del negocio futbolístico. Las alertas sobre su presencia indirecta en otras concesionarias han sido constantes, siendo la Universidad de Chile el caso más sintomático. La investigación periodística encabezada por Fernando Tapia aportó documentos que ubican la relación entre Michael Clark y Kiblisky en fechas muy anteriores a la transacción realizada a través del fondo de inversión Sartor Tactical Sport.
Según las evidencias expuestas por 24 Horas, los nexos entre ambos profesionales datan de sus pasadas etapas de asesoría corporativa y triangulaciones de deuda. Esto refuerza las sospechas planteadas por el mercado y la fanaticada azul de que la llegada de Clark a la presidencia de la 'U' no respondió a un proyecto independiente, sino a la ejecución de una estructura previa ideada por banqueros e inversionistas con Kiblisky como articulador desde las sombras.
El estratega aéreo de las grandes ligas
Lejos de limitar sus movimientos a las canchas de fútbol, Patrick Kiblisky ha continuado expandiendo sus fronteras en el mundo corporativo de alto nivel. Un hito de su trayectoria reciente fue su desembarco en el directorio de Abra Group, el coloso holding aéreo nacido de la fusión de las aerolíneas Avianca y Gol.
A través de la reestructuración de pasivos bajo el Capítulo 11 de la ley de quiebras estadounidense, Kiblisky lideró a un grupo de acreedores e inversionistas para asegurar una posición equivalente a cerca del 10% de la propiedad del grupo aerocomercial. Esto lo convirtió en el único chileno sentado en la mesa directiva de una de las mayores alianzas de aviación en América Latina, compartiendo decisiones con las familias y fondos más adinerados de la región.
Un perfil que desafía el escrutinio público
Hoy, desde su centro de operaciones en Miami, Patrick Kiblisky encarna el paradigma del inversionista transnacional: indescifrable, distante de las cámaras y capaz de operar de manera simultánea en reestructuraciones millonarias de aerolíneas y en el financiamiento detrás de las concesionarias que rigen el fútbol chileno. Con la reaparición de estos antecedentes en la prensa de investigación, el rol del empresario vuelve a ponerse bajo el microscopio, desafiando la reserva que ha cultivado meticulosamente durante toda su carrera.