Según la publicación Pavez, representante de los accionistas minoritarios y que tuvo permanente enfrentamientos con la mayoría de la mesa que provenía de Sartor, había una "economía circular" entre Universidad de Chile y Huachipato, donde Michael Clark gestionaba directamente la compra de jugadores del club del acero con un alto sobreprecio.
“Los vínculos y conflictos de interés entre este grupo de personas es obsceno” dijo Pavez señalando a Clark, Victoriano Cerda, Marcelo Pesce y Patrick Kiblisnky. Señaló que el ex director de Universidad de Chile Juan Pablo Larraín, que salió del club luego de la intervención de la CMF a Sartor en diciembre de 2024, sabía de estos negocios bajo la mesa y tenía clara “la injerencia que Cerda tiene en nuestro club” y que “me juró que lo sacaría”.
También apuntó a la pasividad y nulo poder del gerente deportivo Manuel Mayo a la hora de visar o frenar los jugadores provenientes de Huachipato. “Yo he mantenido varias conversaciones con [Manuel] Mayo, en las que él ha sido claro en manifestar que en el caso de Huachipato él no tiene ningún poder de negociación, pues para mí, esos pases los decide [Michael] Clark de la mano con [Victoriano] Cerda y [Marcelo] Pesce, quienes actuarían como sus ‘asesores", dijo Pavez en su declaración judicial.
Un punto clave es el paso de Gustavo Álvarez de Huachipato a Universidad de Chile a comienzos del 2024 que fue "Sugerida" por Cerda a Clark. Fue negocio redondo para Victoriano, entonces dueño de Huachipato, pues Álvarez "a tres meses de terminar el torneo el mismo Cerda le había renovado el contrato incluyendo en éste una cláusula de salida de USD$800.000. Esta contratación se materializó, pagando Azul Azul este último monto, siendo primera vez en la historia que un club de fútbol nacional paga una cláusula de salida para contratar un técnico”.
Con respecto a la relación con Patrick Kiblinsky y Ñublense, Pavez cuenta que la U hizo un extraño negocio circular por Nicolás Guerra. Fue vendido al cuadro chillanejo en 2021 en 130.000 dólares y recomprado por Azul Azul en 2023 en 400.000 dólares. Lo mismo el fichaje de Federico Mateos por 200.000 dólares en 2023, aunque el jugador no pertenecía a Ñublense y estaba con el pase en su poder. Pavez acusa que “Dicho pago se efectuó sin otra razón que para ‘resarcir al club’”.