El triunfo por 2-1 ante Universidad de Concepción en el estreno de la Copa de la Liga volvió a instalar un patrón que se repite en el inicio de temporada de Universidad Católica. En San Carlos, el equipo cruzado dio vuelta el marcador en un partido que quedó condicionado por la expulsión de Martín Ramírez, justificada, y un penal sancionado, dudoso, por Gastón Philippe tras una mano de Leonel González.
Los números comienzan a llamar la atención. En cinco de los ocho partidos oficiales que ha disputado Católica en 2026 —siete por Liga de Primera y uno por Copa de la Liga—, sus rivales terminaron con al menos un jugador expulsado. El caso más extremo se dio ante Ñublense, donde el conjunto chillanejo sufrió dos tarjetas rojas.
A esto se suma otro dato relevante: el cuadro precordillerano ya registra cuatro penales a favor en lo que va de la temporada. Una cifra alta considerando la cantidad de partidos jugados y que refuerza la percepción de una tendencia arbitral que ha influido en varios encuentros.
En la Liga de Primera, Católica ha tenido un rendimiento irregular en resultados, con triunfos ante Coquimbo Unido, Ñublense y Deportes Concepción; empates frente a Everton y La Serena; y derrotas ante O’Higgins y Cobresal. Sin embargo, en varios de esos compromisos, las decisiones arbitrales han tenido incidencia directa en el desarrollo del juego.
El partido ante Universidad de Concepción es el ejemplo más reciente. La sanción del penal, considerada discutible por tratarse de una mano casual, y la posterior expulsión en el segundo tiempo terminaron inclinando un duelo que se presentaba parejo.
Con solo ocho partidos disputados, las cifras ya generan debate. Católica suma puntos importantes en el arranque, pero también instala una discusión que comienza a crecer: el peso del arbitraje en sus primeros resultados de la temporada.