Hace rato que esa especie de comunidad que debían compartir la ANFP y el INAF a la cuadra de Av Quilín se trizó. Hasta antes de los escándalos que envolvieron al Instituto Nacional del Fútbol, con sus incumplimientos académicos, huelga de alumnos y falta de inversión, los números azules de su administración fueron una especie de tabla de salvación para su vecino (ANFP) que empezó a instalarse de manera pausada con representantes y personajes de dudoso aporte académico.
El 5 de marzo del 2021 al interior de la casa de estudios se decidió reservar 600 millones en un depósito a plazo para financiar la ejecución de un proyecto de desarrollo institucional. Todo esto ocurriría en un espacio que está al costado del INAF, era una especie de vivienda a mal traer que sería remodelada para la construcción de un gran Centro de Investigación para el fútbol. En esta idea participaron varios ex funcionarios de INAF (muchos ya no están) e incluían por ejemplo al preparador físico Hernán Torres dentro de la metodología.
La idea respondía además a las exigencias solicitadas a una corporación sin fines de lucro, como es el INAF, en cuanto a reinvertir los dineros en pos de mejoras estructurales y académicas.
Todo marchaba bien con la venia del rector, Martín Mihovilovic, pero faltaba una parte de dinero para que la idea se materializara. Esto a raíz de los “imprevistos”, que siempre surgen, por ejemplo el traslado de unos transformadores de energía que aún se pueden divisar en esa zona.
Como buen vecino el administrador del Instituto acudió a su par de la ANFP (Pablo Millad) para extender la mano, pero la respuesta fue contundente, ese espacio no se iba alterar ni menos los dineros proyectados para eso. Cabeza agacha el Mihovilovic comunicó al resto de su directorio que la idea estaba out.
Es más, la Asociación se apropió del espacio e instaló unos módulos o container para el funcionamiento de oficinas, que incomprensiblemente no tienen cabida en su edificio principal.
Así el proyecto se esfumó pero los dineros se mantienen en una cuenta a plazo, pero hasta ahora parecen intocables para el INAF ante la recomendación de la ANFP.