El arranque de temporada de Universidad de Chile empieza a poner bajo la lupa el trabajo del director deportivo Manuel Mayo. El rediseño ofensivo del plantel fue una de las principales apuestas del mercado de fichajes 2026, pero los números iniciales comienzan a mostrar un panorama preocupante.
La U apostó por renovar completamente su ataque. En esa lógica salieron nombres que habían tenido protagonismo en el último ciclo y llegaron tres delanteros para liderar la ofensiva: Juan Martín Lucero, Eduardo Vargas y Octavio Rivero. Cinco fechas después, los números son muy difíciles de defender.
En la Liga de Primera, los tres delanteros suman 692 minutos en cancha y apenas un gol. Ese único tanto lo anotó Eduardo Vargas en la victoria ante Huachipato. El resto del aporte ofensivo ha sido prácticamente inexistente.
Juan Martín Lucero acumula 4 partidos y 288 minutos, con 0 goles y una asistencia. Además, su inicio estuvo marcado por una expulsión en el debut ante Audax Italiano. El delantero argentino arrastra una sequía todavía más profunda: no marca un gol desde el 10 de mayo de 2025, cuando jugaba en Fortaleza. Para agravar el panorama, en el duelo ante Palestino por Copa Sudamericana debió salir lesionado a los 17 minutos del primer tiempo.
Octavio Rivero apenas ha podido participar. El uruguayo suma 2 partidos y 92 minutos, sin goles ni asistencias. Su presencia en cancha fue interrumpida rápidamente por reiterados problemas en la rodilla, una situación que incluso mantiene abierta la posibilidad de una intervención quirúrgica. Un escenario que no sorprende del todo considerando que el delantero venía arrastrando problemas físicos en las últimas temporadas.
Eduardo Vargas, en tanto, es el único que ha podido sumar algo de producción ofensiva. El delantero registra 5 partidos, 312 minutos, 1 gol y 1 asistencia. Sin embargo, su rendimiento también ha sido irregular y con dificultades evidentes para conectarse con el funcionamiento colectivo del equipo.
La comparación inevitable también arrastra otro nombre que hoy vuelve a instalarse en el debate: Leandro Fernández. El argentino había sido uno de los jugadores más determinantes en el ataque azul en las últimas temporadas y su salida fue parte de la reestructuración impulsada desde la dirección deportiva.
A los problemas en la delantera se suman otros fichajes que tampoco han logrado consolidarse. Lucas Romero, por ejemplo, debutó como titular en el arranque del torneo ante Audax Italiano, pero después prácticamente desapareció de la rotación: suma apenas 51 minutos en cinco fechas, con tres partidos completos en el banco y un breve ingreso de seis minutos en el Superclásico ante Colo Colo.
Marcelo Morales, en tanto, llegó arrastrando problemas físicos y su situación también ha sido irregular: no fue convocado en dos partidos y apenas acumula minutos parciales, incluso debiendo salir reemplazado en el duelo ante Palestino porque, según explicó el propio Francisco Meneghini, no estaba en condiciones físicas de sostener el ritmo del partido. Casos que terminan completando un panorama inquietante para el mercado diseñado por Manuel Mayo.