La polémica está instalada. Tras la eliminación de Colo Colo de la Copa de la Liga, el delantero Javier Correa quedó en el centro de la discusión luego de sus explosivas declaraciones contra el árbitro Nicolás Gamboa.
"Siempre que nos toca, nos caga", lanzó el atacante albo una vez terminado el compromiso ante Huachipato. Sus dichos fueron incluidos íntegramente en el informe arbitral y terminaron generando una ofensiva del Sindicato de Árbitros, que junto al propio Gamboa solicitó una sanción que podría alcanzar los diez partidos.
La petición encendió las alarmas en Colo Colo, aunque una revisión más detallada del caso permite preguntarse si realmente existe espacio para una pena tan severa.
El argumento utilizado apunta al artículo 68 letra e) del Código de Procedimiento y Penalidades de la ANFP. La norma establece castigos de entre cuatro y cincuenta partidos para quienes realicen actos que provoquen descrédito, menoscabo o afecten la transparencia de la actividad futbolística o de quienes la representan.
Sobre el papel, el rango es amplio. Sin embargo, precisamente esa amplitud obliga al Tribunal a ponderar la gravedad de cada situación. No parece lo mismo una acusación directa de corrupción o manipulación de resultados que una crítica, por dura que sea, al desempeño de un árbitro tras un partido.
En ese contexto aparece inevitablemente el recuerdo del caso de Julio Barroso en 2014. El entonces defensor de Colo Colo fue castigado luego de insinuar la existencia de situaciones extrañas en el campeonato, declaraciones que apuntaban directamente a la transparencia de la competencia. El episodio terminó convirtiéndose en uno de los precedentes más importantes para este tipo de procesos disciplinarios.
Correa, en cambio, cuestionó reiteradamente el arbitraje de Gamboa y sostuvo que el juez perjudica habitualmente a Colo Colo. Frases fuertes, sin duda, pero que deberán ser analizadas por el Tribunal para determinar si alcanzan el estándar necesario para justificar una sanción ejemplificadora.
Lo que sí parece claro es que cualquier castigo no quedaría restringido a la Copa de la Liga. El artículo 44 del reglamento establece que cuando una competencia ya terminó para el infractor, la sanción debe cumplirse en los siguientes partidos oficiales que dispute.
Por esa razón, si Correa recibe una suspensión, esta impactará directamente en la Liga de Primera, torneo donde Colo Colo marcha como líder y donde el argentino se ha consolidado como una de las principales figuras ofensivas del equipo de Fernando Ortiz.
Antes de cualquier resolución, el delantero será citado para presentar sus descargos. Recién después el Tribunal deberá resolver si las declaraciones ameritan una sanción y, sobre todo, si existe fundamento para llegar a las diez fechas que hoy solicitan los árbitros.
Porque una cosa es que el reglamento permita castigos elevados y otra muy distinta es que el caso de Javier Correa termine siendo considerado tan grave como para aplicar una pena de semejante magnitud.