El 15 de septiembre de 1996 comenzó uno de los capítulos más importantes de un futbolista chileno en Argentina. Hace exactamente 30 años, Marcelo Salas hizo su debut oficial con River Plate y dio el primer paso de una historia que lo terminaría instalando entre los grandes ídolos extranjeros que pasaron por el cuadro Millonario.
El Matador ingresó a falta de 15 minutos para el final ante Huracán, por la cuarta fecha del Apertura 1996. El encuentro estaba igualado 2-2 cuando River tuvo un penal y Salas, con apenas unos minutos en cancha, inmediatamente pidió la pelota para ejecutarlo. Finalmente fue Enzo Francescoli quien asumió la responsabilidad y convirtió el 3-2 definitivo para el equipo de Ramón Díaz.
La escena sirvió para mostrar rápidamente la personalidad de un delantero que había llegado a Buenos Aires con apenas 21 años, pero que estaba lejos de sentirse un desconocido. Venía de brillar con Universidad de Chile y el propio River había comprobado su nivel meses antes, cuando enfrentó a los azules en las semifinales de la Copa Libertadores de 1996.
Su desembarco en Argentina, eso sí, pudo tener una historia completamente diferente. Antes de River, Boca Juniors estuvo muy cerca de contratar al delantero chileno. Salas incluso se reunió con la dirigencia del cuadro Xeneize, pero la operación encontró un obstáculo cuando Carlos Bilardo planteó dudas sobre su contratación.
“Nunca un chileno ha triunfado en Argentina”, fue la frase que, según contó años después el propio Salas, utilizó Bilardo cuando le preguntaron si debían comprarlo. El atacante tampoco aceptó la posibilidad de tener que demostrar sus condiciones antes de firmar. “Me compran o no”, recordó posteriormente sobre aquellas conversaciones que terminaron alejándolo de Boca.
River tomó el camino contrario. El cuadro Millonario desembolsó cerca de 2,6 millones de dólares por su pase, en una operación récord para el fútbol chileno de la época, y Salas comenzó rápidamente a justificar la inversión. Apenas 15 días después de su debut llegó su primer gol y fue precisamente ante el equipo que había descartado su contratación.
El 29 de septiembre de 1996, Salas marcó su primer gol con la camiseta millonaria en La Bombonera para el empate transitorio de River frente a Boca. El Superclásico finalmente terminó 3-2 para el cuadro Xeneize, pero aquella jornada comenzó a cimentar una relación especial entre el chileno y los hinchas del conjunto de Núñez.
Su primera temporada terminaría todavía mejor. River llegó a la penúltima fecha del Apertura con la posibilidad de quedarse con el campeonato y recibió a Vélez en el Monumental. Salas respondió en una noche decisiva con dos goles en el triunfo por 3-0 que aseguró el título y abrió el histórico tricampeonato del equipo de Ramón Díaz.
Si 1996 fue su irrupción, 1997 terminó por convertirlo en estrella. River ganó el Clausura y posteriormente el Apertura, mientras que a nivel internacional conquistó la Supercopa Sudamericana con el delantero chileno como uno de sus principales protagonistas. El Matador fue especialmente decisivo en la recta final del torneo continental. Marcó dos goles ante Atlético Nacional en semifinales y repitió el doblete frente a Sao Paulo en la definición. River levantó la copa y el Monumental terminó coreando “chileno, chileno” para celebrar al atacante que había conquistado definitivamente a sus hinchas.
Todo ocurrió además mientras Salas vivía uno de los mejores momentos de su carrera con la selección chilena. Fue protagonista de la clasificación de La Roja al Mundial de Francia 1998 después de 16 años de ausencia y cerró 1997 siendo elegido como el mejor futbolista de Sudamérica. Su explosión terminó llevándolo al fútbol europeo. Lazio pagó cerca de 17,5 millones de dólares para ficharlo en 1998 y posteriormente el chileno también defendió a Juventus. Sin embargo, su historia con River todavía tenía un segundo capítulo.
Salas regresó al Monumental en 2003 y volvió a tener protagonismo. Marcó dos goles en la primera final de la Copa Sudamericana frente a Cienciano y al año siguiente volvió a celebrar un campeonato con la obtención del Clausura 2004. Las lesiones terminaron condicionando aquella segunda etapa antes de su retorno definitivo a Universidad de Chile. Entre sus dos ciclos, Marcelo Salas disputó 117 partidos y marcó 46 goles con River Plate. Además, levantó cinco títulos: el Apertura 1996, Clausura 1997, Apertura 1997, Supercopa Sudamericana 1997 y Clausura 2004.
Tres décadas han pasado desde aquella tarde frente a Huracán. De las dudas que impidieron su llegada a Boca a los goles y títulos que hicieron cantar al Monumental, Marcelo Salas terminó construyendo en Argentina una historia que comenzó con apenas 15 minutos en cancha aquel 15 de septiembre de 1996 y que todavía mantiene vigente la idolatría por el Matador.