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Por La Hora de King Kong · 2 min de lectura
Tres jugadores evitaron exhibir completamente un mensaje de apoyo a Ceuta y desataron una controversia que superó rápidamente al fútbol. El presidente del Real Madrid viajará este viernes a la ciudad en medio de las repercusiones.

Una camiseta, tres jugadores y una imagen que terminó instalando al Real Madrid en medio de una discusión que excede largamente al fútbol. Lo ocurrido con Kylian Mbappé, Vinicius Junior e Ibrahima Konaté antes del partido frente al Elche escaló hasta el punto de provocar una reacción institucional encabezada por el propio Florentino Pérez.
Todo comenzó en la previa del encuentro disputado el martes en el Martínez Valero. Los jugadores de ambos equipos debían aparecer con camisetas de apoyo a Ceuta que incluían el mensaje “Todos somos caballas” y, debajo, la frase “En solidaridad con la ciudad autónoma de Ceuta”. La iniciativa había sido organizada por la Asociación Valenciana de Empresarios y contaba con la aprobación de La Liga.
La fotografía del Real Madrid, sin embargo, llamó inmediatamente la atención. Mbappé, Vinicius y Konaté doblaron sus camisetas y no mostraron completamente el mensaje, a diferencia de buena parte de sus compañeros. Una acción aparentemente pequeña, pero suficiente para abrir interrogantes respecto de las razones que llevaron a los tres futbolistas a desmarcarse parcialmente de la iniciativa.
El problema es que la camiseta estaba lejos de representar únicamente un gesto deportivo. Ceuta, ciudad española ubicada en el norte de África, quedó durante los últimos meses en el centro de una fuerte discusión política y migratoria después de la llegada masiva de personas desde Marruecos a fines de julio. De acuerdo con las cifras entregadas por el gobierno español 141 personas murieron intentando alcanzar el territorio.
La crisis también reabrió las tensiones políticas respecto de Ceuta y Melilla. Mientras sectores de la oposición española responsabilizaron a las políticas migratorias del gobierno de Pedro Sánchez, los gobiernos de España y Marruecos apuntaron a campañas de desinformación promovidas por redes de tráfico de personas. Paralelamente, desde Marruecos volvieron a surgir llamados para discutir el futuro de ambos territorios.
Por eso el gesto de los futbolistas adquirió rápidamente otra dimensión. Mbappé terminó explicando públicamente su posición. El francés aseguró que solidariza completamente con Ceuta, pero también quiso expresar una preocupación por los migrantes fallecidos y por quienes atraviesan situaciones humanitarias complejas. Su argumento fue que no quería “priorizar” un sufrimiento por sobre otro.
El debate tampoco comenzó con el Real Madrid. Dos días antes, Barcelona había decidido directamente no utilizar las camisetas antes de enfrentar al Levante. El club catalán explicó que la iniciativa no estaba relacionada con la institución y defendió la libertad de sus integrantes para participar o no de este tipo de manifestaciones.
Incluso Abde Ezzalzouli, seleccionado marroquí del Betis, debió aclarar públicamente su participación después de recibir críticas en redes sociales por utilizar la camiseta. El futbolista explicó que entendió el gesto como una muestra de apoyo hacia las personas que estaban atravesando una situación difícil y no como una declaración contra Marruecos.
El fútbol español, en definitiva, terminó convertido en otro escenario de una controversia que ya venía creciendo fuera de las canchas. En partidos anteriores aparecieron banderas españolas y mensajes de apoyo a Ceuta, mientras que aficionados del Maghreb Fez desplegaron en Marruecos una pancarta que reivindicaba Ceuta y Melilla como territorio marroquí.
Ahí aparece la dimensión del problema para el Real Madrid. El club había respaldado públicamente la muestra de solidaridad con Ceuta, pero tres de sus figuras optaron por modificar la forma en que exhibieron el mensaje. La institución respondió defendiendo la existencia de distintas “opiniones, sensibilidades y perspectivas” dentro del vestuario, intentando compatibilizar su posición institucional con la libertad individual de sus futbolistas.
Pero la controversia no terminó ahí. Florentino Pérez viajará este viernes personalmente a Ceuta acompañado por Emilio Butragueño y José Martínez Pirri, presidente de honor del Real Madrid y nacido precisamente en la ciudad. Allí tiene contemplado reunirse con Juan Jesús Vivas, presidente de la Ciudad Autónoma.
El movimiento permite dimensionar las repercusiones del episodio. Lo que comenzó con tres camisetas dobladas antes de un partido obligó al Real Madrid a reforzar públicamente su postura institucional y ahora tendrá a su máximo dirigente trasladándose hasta Ceuta.
Porque detrás de la imagen de Mbappé, Vinicius y Konaté había mucho más que una camiseta. Había una crisis migratoria, una disputa territorial histórica, posiciones políticas enfrentadas y futbolistas intentando decidir hasta dónde involucrarse en ellas. Una mezcla que terminó dejando al Real Madrid en medio de una controversia que ya salió completamente de la cancha.
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