Juan Carlos Gaete jugará por primera vez en el extranjero. El Club Sport Cartaginés, uno de los equipos históricos de Costa Rica, confirmó al extremo chileno como refuerzo para la temporada 2026, en una operación que marca un giro significativo en su carrera. A los 28 años, el formado en el ascenso chileno sale por primera vez del país, luego de más de una década de trayectoria en el medio local.
El fichaje se produce tras un 2025 con bajo impacto deportivo. En su último paso por Cobresal, Gaete disputó 15 partidos oficiales, sin goles y con apenas una asistencia, perdiendo progresivamente espacio en el equipo titular. Ese rendimiento explica, en parte, por qué su salida al extranjero no se da como una consagración, sino como una búsqueda de reinicio.
Su nombre, sin embargo, no es menor en el fútbol chileno. Gaete fue una de las grandes apariciones del ascenso en 2018, cuando se transformó en una de las piezas clave del Cobresal que logró el retorno a Primera División. Ese año cerró la temporada con 10 goles y actuaciones decisivas en la liguilla, lo que despertó el interés de los clubes grandes. Universidad de Chile y Colo-Colo lo siguieron de cerca, y finalmente fue el club albo el que se quedó con su pase.
Ese traspaso, concretado a fines de 2018, parecía el paso natural en su evolución. Colo-Colo lo presentó como uno de los primeros refuerzos del ciclo de Mario Salas, firmó contrato por cuatro temporadas y se proyectaba como una apuesta joven para el ataque. Tenía 21 años y estaba en el punto más alto de valorización de su carrera. Pero ese salto nunca ocurrió.
Gaete no alcanzó a debutar oficialmente por Colo-Colo. En enero de 2019, en plena pretemporada, comenzaron los problemas: ausencias a entrenamientos, negativa a viajar a la gira de preparación en Argentina, retornos anticipados y reuniones internas que terminaron con una decisión drástica. En menos de tres semanas, el club resolvió que no continuaría en el plantel y lo envió a préstamo. El registro estadístico de ese paso es contundente: cero partidos oficiales, cero minutos, cero impacto deportivo. No se trató de un mal rendimiento, sino de una oportunidad que se perdió antes de empezar.
Con el tiempo, el propio Gaete explicó que el episodio estuvo cruzado por conflictos contractuales con su representante, problemas personales y una dificultad real para manejar la presión mediática. Pasó de ser una figura del ascenso a un jugador bajo el foco nacional en cuestión de días. Pero en el fútbol de alto rendimiento, ese tipo de procesos no suelen tener segundas oportunidades inmediatas. Desde entonces, su carrera se volvió irregular.
Volvió a Cobresal, donde siempre encontró su mejor versión, especialmente bajo la conducción de Gustavo Huerta. En total, suma más de 100 partidos con el club minero, convirtiéndose en su principal refugio deportivo. Su mejor temporada en Primera División fue la 2020, cuando disputó 31 partidos, marcó 7 goles y entregó 3 asistencias.
Sin embargo, cada intento de consolidarse fuera de ese entorno terminó en retroceso. En su segundo ciclo en Colo-Colo, en 2021, jugó apenas 6 partidos oficiales y anotó un solo gol. Luego vinieron las salidas anticipadas, los conflictos públicos y los pasos de corta duración: Unión La Calera, San Luis y Deportes Copiapó, donde en 2024 sumó 19 partidos y 3 goles, sin lograr estabilizarse.
Su retorno a Cobresal en 2025 tampoco logró reencantar. Con menos protagonismo, sin goles y con participación secundaria, el extremo fue perdiendo espacio hasta que su salida se volvió inevitable. Y ahí apareció la opción de Costa Rica.
Cartaginés lo incorpora como refuerzo ofensivo para 2026, con la expectativa de que su velocidad y capacidad de desborde puedan marcar diferencias en una liga de menor presión mediática. Para Gaete, el movimiento representa una oportunidad de reinicio, pero también una señal de cómo se fue reconfigurando su carrera.
Porque su caso no es el de un jugador sin talento. Es el de un futbolista que tuvo el acceso al escenario más grande del país y no logró sostenerlo. Colo-Colo fue el punto exacto donde su carrera pudo tomar otro rumbo. Desde entonces, todo fue reconstrucción.