El cierre del proceso de Nicolás Córdova al mando de la selección Sub 20 dejó más dudas que certezas. La eliminación temprana en el Mundial y el pobre rendimiento del equipo abrieron paso a un vendaval de críticas desde todos los sectores del fútbol chileno.
Claudio Bravo fue el último en sumarse al listado. El ex meta cuestionó el enfoque excesivamente técnico del entrenador y su falta de conexión con la esencia del juego. “En Chile se llenan de pruebas técnicas, de cronómetros, de evaluaciones estéticas del juego, y olvidan que el fútbol, como la vida, se sostiene con corazón, coraje y sacrificio. Porque el fútbol no es solo jugar bien", dijo en redes sociales.
Antes, Carlos Caszely fue aún más duro al referirse al discurso de Córdova y su uso constante de las “métricas” como defensa ante las críticas. “No sé lo que es la métrica… Pero como no soy técnico, no puedo hablar. ¿Será tanta la soberbia de Córdova o de verdad cree que jugaron bien?”, señaló el exdelantero, reflejando la molestia con el tono distante del entrenador.
Willy Chatiliez fue el más sorpresivo de todos. Uno de los jugadores del plantel, expresó abiertamente su decepción por la falta de comunicación y oportunidades. “Ni siquiera intercambiamos palabras… Creo que eso demuestra el interés que tienen conmigo. Sentía que podía aportar más al equipo si hubiese tenido más oportunidades. Fue una decepción por parte del cuerpo técnico.” Sus palabras dejaron al descubierto un quiebre interno entre los futbolistas y el comando técnico.
El mediocampista de Palestino Joe Abrigo también apuntó a la falta de preparación y claridad táctica del grupo. “No los veía con mucha preparación, que no les tenía tanta confianza por un tema de juego… No les veía una idea clara. Chile no tenía un jugador que fuera distinto. Ellos mismos decían que hicieron todo lo que les pedía el profe, entonces las respuestas están ahí.”
Desde la mirada del fútbol formativo, el expsicólogo de selecciones Felipe Faundez, despedido por el técnico cuando arribó a Pinto Durán, describió a Córdova como un entrenador cerrado al diálogo. “Córdova es una persona que no escucha, que tiene una única visión sobre las cosas, que cree que lo que él plantea es la verdad absoluta, y además se rodea de gente sin experiencia.”
Más al paso y pos partido en la Primera B, Luis Marcoleta también se desmarcó de su método, al afirmar que prefiere “asumir responsabilidades antes que hablar de métricas”, en referencia a los argumentos del DT para justificar los resultados.
Las críticas son diversas en forma, pero coinciden en el fondo. Desde Claudio Bravo hasta Caszely, pasando por figuras del fútbol profesional y exmiembros del entorno formativo, el diagnóstico es el mismo: un proyecto sin conexión, una selección sin rumbo y un técnico que, entre métricas y discursos, terminó aislado de su propio equipo.