niversidad Católica regresó al escenario internacional con una caída ante Boca Juniors que dejó múltiples lecturas, pero también una frase que marcó la conferencia de prensa. Daniel Garnero, visiblemente contenido, optó por no polemizar con el arbitraje del uruguayo Gustavo Tejera, aunque dejó entrever su incomodidad: “Se equivocan en todos lados… no me hagan hablar porque después me cobran multas”.
Más allá del juez, el entrenador cruzado centró su análisis en el desarrollo del partido y en el momento clave que terminó por inclinar la balanza. “Cometimos un error y abrimos el partido. Fue un mal rechazo y le cae justo a Paredes. Le podía haber caído a otro, pero le cayó a él. Ahí ya cambió el juego”, explicó, apuntando directamente a la jugada que permitió a Boca tomar el control.
Desde ese punto, Católica perdió su plan inicial. “No pudimos ejercer esa presión para recuperar y Boca jugó de otra manera”, sostuvo Garnero, reconociendo que el equipo no logró sostener la intensidad necesaria para competir en este tipo de torneos.
En ofensiva, el diagnóstico también fue claro. “Insinuábamos, pero no tuvimos profundidad ni claridad para generar situaciones. El descuento fue más por fuerza de voluntad que por juego”, admitió, evidenciando una de las principales falencias del equipo en el segundo tiempo.
Las decisiones tácticas tampoco pasaron inadvertidas, especialmente en el mediocampo con la inclusión de Cristian Cueva en una posición más retrasada. “Buscábamos un equipo más combativo para interrumpir la circulación de ellos y generar transiciones rápidas, pero no salió como queríamos”, explicó. Además, reveló que Gary Medel jugó condicionado: “Se resintió un poco, venía con algunos inconvenientes”.
Finalmente, el técnico marcó diferencias entre el fútbol local y el plano internacional: “Las intensidades se notan. Los futbolistas que están acostumbrados a jugar a otros ritmos hacen la diferencia en los controles y en acertar los pases”.
El estreno dejó una señal clara: en Copa Libertadores no hay margen para errores, y Católica deberá ajustar rápido si quiere sostenerse en competencia. Mientras tanto, la frase de Garnero sobre el arbitraje quedó instalada como reflejo de una molestia que prefirió no profundizar.