Universidad Católica vuelve a sufrir con las lesiones. En medio de la pelea por quedarse con el Chile 2 y clasificar a la próxima Copa Libertadores, Daniel Garnero pierde a Branco Ampuero, uno de los jugadores importantes de su última línea.
El defensor será sometido este miércoles 16 de septiembre a una intervención quirúrgica para tratar un pellizcamiento anterolateral de tobillo. Una nueva baja para un plantel que durante la temporada ha debido convivir constantemente con problemas físicos.
La situación inevitablemente vuelve a poner las miradas sobre el sintético del Claro Arena. La superficie de la nueva casa de Universidad Católica ha estado en el centro de la discusión desde su estreno, aunque en el caso particular de Ampuero el propio parte médico del club entrega un antecedente importante: no se trata de una lesión originada esta temporada.
“Se trata de una condición que el jugador arrastraba desde hace dos temporadas, con períodos de mayor y menor sintomatología, y que presentó una reagudización durante la fecha 17 del presente torneo”, explicó Andrés Serrano, médico de Cruzados.
Precisamente por la evolución de la molestia, Universidad Católica decidió que Ampuero pasara por el quirófano. “Luego de la evaluación médica y considerando la evolución de la lesión, se tomó la elección de que lo más adecuado era realizar este procedimiento con el objetivo de resolver la condición y permitir su recuperación”, agregó el especialista.
Por ahora no existe un plazo definido para su regreso. Cruzados informó que los tiempos de recuperación recién serán establecidos después de conocer el resultado de la intervención, por lo que Garnero deberá esperar para saber cuánto tiempo estará sin uno de sus defensores.
Así, mientras Católica enfrenta una etapa decisiva del campeonato, el Claro Arena vuelve a quedar en medio de la conversación por las lesiones. En el caso de Ampuero, eso sí, no existe información médica que permita establecer que el césped sintético sea el responsable directo de su problema: la UC reconoce que la dolencia tiene dos temporadas de evolución y que recién ahora se optó por la cirugía.