Universidad Católica volvió a encontrar en Fernando Zampedri la respuesta para esconder sus problemas futbolísticos. Los cruzados derrotaron por 3-2 a Palestino en La Cisterna en un partido que parecían tener controlado, que se les escapó completamente de las manos y que terminaron ganando gracias, otra vez, a su goleador.
Zampedri necesitó apenas un minuto para abrir la cuenta. Recibió dentro del área, se sacó la marca y definió con categoría. A los 22 minutos apareció Diego Corral para colocar el 2-0 y dejar a Católica en una posición inmejorable. Sin jugar un partido brillante, la efectividad le permitía construir una diferencia importante.
Pero la UC volvió a mostrar sus problemas. Enzo Roco descontó antes del descanso y durante buena parte del segundo tiempo Palestino la sometió. El equipo cruzado perdió el control del partido, retrocedió demasiado y terminó entregando una ventaja que parecía cómoda. Joe Abrigo marcó el 2-2 a los 57 minutos y dejó completamente abierto el encuentro.
Y cuando Católica peor lo pasaba, nuevamente apareció Zampedri. Ronnie Fernández cometió un penal absurdo al intentar despejar y golpear por detrás al delantero cruzado. El VAR permitió advertir la infracción y el propio atacante tomó la pelota para convertir el 3-2.
Zampedri hizo dos goles, recibió el penal decisivo y volvió a cargar con un equipo que sigue mostrando muy poco desde el juego. Su efectividad volvió a valer tres puntos y ya suma 25 tantos en la Liga de Primera, números que explican buena parte de la campaña cruzada.
Porque Católica juega mal, pero sigue ganando. Y mientras tenga a un delantero capaz de resolver partidos de esta manera, continúa avanzando hacia su principal objetivo. La victoria vuelve a dejar a la UC con tres puntos de ventaja sobre Universidad de Chile en la pelea por el Chile 2.
Ahora la presión pasa al cuadro azul. La U juega este domingo ante Deportes La Serena en La Portada con la obligación de responder para no perder terreno en la lucha por el cupo a la próxima Copa Libertadores. Católica ya hizo su tarea. Otra vez, de la mano de Zampedri.