La tensión entre los clubes sigue escalando. A poco más de 20 días del inicio del campeonato, las instituciones aún no reciben el fixture oficial ni las bases del torneo, pese a que el Cuaderno de Cargos establece un plazo mínimo de 21 días antes del comienzo de la competencia. Este jueves, precisamente, vence ese plazo reglamentario, sin señales claras desde la Gerencia de Ligas de la ANFP.
El foco de las críticas está puesto en la conducción de Yamal Rajab, a cargo de una unidad que hoy concentra decisiones estratégicas para la temporada. Los clubes acusan desorden, falta de comunicación y un retraso que afecta directamente la planificación deportiva, la venta de abonos, la logística de estadios y la coordinación con autoridades locales.
La incertidumbre también alcanza a la Supercopa. Los cuatro equipos involucrados aún no tienen confirmación de horarios ni sede, y tampoco existe claridad sobre si habrá partido de definición por el tercer lugar. A días de las fechas tentativas, el torneo sigue en un limbo organizativo que contrasta con su relevancia comercial y deportiva.
Dentro de los clubes que miran con mayor preocupación esta tardanza en la planificación es Huachipato, Coquimbo Unido, Limache y Universidad Católica. Dentro de dos semanas deben jugar la primera competición oficial del año, pero al no tener certezas sus programas y entrenamientos no pueden apuntar a una fecha específica.
Más grave aún es el escenario de la Copa de la Liga, el nuevo certamen diseñado, en parte, para contribuir al pago de las deudas que mantienen los clubes con TNT Sports. A la fecha, no se ha definido su formato, los grupos ni un calendario tentativo, lo que en la práctica impide a los clubes proyectar ingresos, cargas deportivas y rotación de planteles.
El malestar es transversal y ya no se limita a una discusión técnica. Para varios dirigentes, el incumplimiento de los plazos reglamentarios refleja un problema estructural en la gobernanza de las competiciones, donde las decisiones llegan tarde o derechamente no llegan. Con el plazo a punto de expirar, la ANFP enfrenta una presión creciente para ordenar una temporada que, antes de comenzar, ya muestra síntomas de descoordinación.