Charles Aránguiz abrió dos interrogantes importantes en Universidad de Chile después de la derrota por 1-0 frente a Universidad Católica en el Clásico Universitario. La primera tiene relación con su continuidad para la temporada 2027, mientras que la segunda apunta a su relación futbolística con Fernando Gago. El experimentado mediocampista realizó una autocrítica sobre su rendimiento, reconoció las dificultades físicas que ha enfrentado durante el año, pero también dejó una frase que puede interpretarse como un cuestionamiento a las decisiones tácticas del entrenador argentino.
Los números permiten entender el escenario. Desde la llegada de Gago, Aránguiz ha disputado 18 partidos y solamente en uno completó los 90 minutos. En los otros 17 encuentros fue reemplazado, una constante que contrasta con la importancia que históricamente ha tenido el volante dentro del funcionamiento de Universidad de Chile. Las lesiones han condicionado su continuidad, pero sus propias palabras abrieron otra lectura sobre las razones que explicarían sus dificultades para alcanzar su mejor versión.
“Muchos problemas, con cambios de técnicos, hemos sido irregulares. Nos ha costado mucho tener partidos muy buenos. Personalmente he tenido un poco de mala suerte con las lesiones, me ha costado volver a tomar ritmo”, señaló Aránguiz en conversación con TNT Sports. Sin embargo, lo más llamativo llegó cuando abordó las condiciones en las que considera que puede entregar su mejor rendimiento: “Cada vez que estuve en buena forma física pude competir, cada vez que jugué en un lugar que más me acomode pude ayudar al equipo”.
Esta última declaración resulta especialmente significativa. Sin mencionar directamente a Gago, Aránguiz instaló el factor posicional como una de las claves de su rendimiento, dejando abierta la interpretación de que no siempre ha sido utilizado en el sector de la cancha donde se siente más cómodo. Una señal que, sumada a sus constantes sustituciones, permite advertir una posible distancia futbolística entre el mediocampista y las decisiones del cuerpo técnico. No se trata de un enfrentamiento declarado, pero sí de una reflexión que difícilmente pasa inadvertida en medio de una temporada marcada por la irregularidad.
A ese escenario se suma la incertidumbre contractual. Aunque Aránguiz confirmó que cumplió con la cláusula de minutos que permite extender su vínculo, sorprendió al reconocer que las conversaciones todavía están lejos de concretarse. “Estamos hablando, pero bien de lejos”, aseguró, dejando claro que el acuerdo no está cerrado y que todavía existen aspectos pendientes para garantizar su permanencia en el club.
El volante también hizo referencia al complejo momento institucional de Azul Azul, que tendrá una junta de accionistas el próximo 13 de noviembre para elegir un nuevo directorio. “Vamos a conversar con la directiva. O con la gente que llegue, no sé qué va a pasar ahí. Después veremos ahí en el futuro”, afirmó, reflejando la incertidumbre que rodea la planificación del equipo para una temporada especialmente significativa como será la del centenario.
Las palabras de Aránguiz aparecen, además, en un momento delicado para el proyecto deportivo de Gago. Universidad de Chile quedó a diez puntos de Colo Colo en la lucha por el campeonato y vio reducida a solamente dos unidades su ventaja sobre Universidad Católica en la disputa por el Chile 2. En medio de ese escenario, uno de sus principales referentes no solamente mantiene abierto su futuro, sino que también deja entrever que su mejor versión futbolística depende de condiciones que no siempre ha encontrado dentro del equipo.