Cuando parecía que Fernando Gago había aceitado su equipo, otra vez no dio el ancho en un clásico. Claro porque para la Universidad de Chile el del Claro Arena era un partido que podía marcar una diferencia enorme en la lucha por el Chile 2, pero terminó convirtiéndose en una nueva frustración para el entrenador argentino. Los azules tenían la oportunidad de sacarle ocho puntos de ventaja a Universidad Católica, pero salieron de San Carlos con apenas dos de diferencia, permitiendo que su clásico rival recuperara terreno cuando parecía estar contra las cuerdas.
Lo preocupante no es solamente la derrota, sino la manera en que se produjo. La U fue incapaz de imponer condiciones frente a una Católica que mostró nada de fútbol, apostando por el orden, el contragolpe y la interrupción constante del juego. Gago no encontró soluciones desde la banca, su esquema no funcionó y varios de sus futbolistas estuvieron muy por debajo de sus posibilidades. Una actuación que vuelve a instalar una interrogante sobre la capacidad del argentino para responder cuando las circunstancias exigen algo más que su propuesta habitual.
Y los antecedentes no lo ayudan. Su carrera como entrenador comenzó en Aldosivi, donde dirigió 26 partidos durante 2021, con apenas siete victorias, tres empates y 16 derrotas. Su ciclo terminó después de seis caídas consecutivas, dejando al equipo comprometido en la tabla de promedios. Fue el primer aviso de las dificultades de un técnico que, pese a defender una idea ofensiva, muchas veces fue incapaz de adaptarse a las necesidades de sus equipos.
En Racing vivió probablemente su experiencia más contradictoria. Construyó un equipo protagonista, capaz de jugar un fútbol atractivo y competir en la parte alta, pero también protagonizó eliminaciones difíciles de justificar. En junio de 2022, la Academia quedó fuera de la Copa Argentina tras perder 2-1 contra Agropecuario, un equipo de la Primera Nacional, pese a comenzar ganando el encuentro. Aquella eliminación llegó en medio de una seguidilla de fracasos que también incluyó su despedida de la Copa Sudamericana y de la Copa de la Liga Profesional.
Pero el episodio más doloroso de Racing llegó en octubre de 2022, cuando dependía de sí mismo para conquistar la Liga Profesional argentina. En la última fecha, frente a River Plate, el equipo de Gago comenzó ganando, pero terminó perdiendo 2-1 en su propio estadio. Incluso desperdició un penal a los 90 minutos, cuando el encuentro estaba empatado. Boca igualó con Independiente y se quedó con el campeonato. La Academia también había quedado eliminada de la Copa Sudamericana tras perder como local frente a River Plate de Uruguay, otro partido que debía ganar para avanzar. Eso sí, Gago conquistó dos títulos posteriores con Racing, aunque ninguno pudo borrar completamente aquellas frustraciones.
Su paso por Boca Juniors tampoco escapó a esta tendencia. En febrero de 2025 protagonizó una de las eliminaciones internacionales más dolorosas del club, al quedar fuera de la Copa Libertadores frente a Alianza Lima en la segunda fase clasificatoria. Boca había perdido 1-0 en Perú y ganó 2-1 en La Bombonera, pero terminó eliminado por penales, con un 5-4 favorable a los peruanos. El equipo de Gago ni siquiera alcanzó la fase de grupos del principal torneo continental de Sudamérica, un fracaso que marcó profundamente su gestión.
Ahora, en Universidad de Chile, los antecedentes comienzan a acumularse. En la Copa de la Liga perdió dos veces por 1-0 ante Unión La Calera, incluida una derrota en mayo que dejó a los azules al borde de la eliminación. En la Copa Chile sufrió un 2-0 frente a Deportes Antofagasta, equipo de Primera B, y quedó obligado a remontar la serie en una revancha todavía pendiente. Y ahora aparece la caída frente a Universidad Católica, precisamente cuando una victoria podía entregarle una ventaja de ocho puntos en la disputa por el segundo cupo chileno a la Libertadores.
El problema de Gago no parece estar en su capacidad para construir equipos competitivos durante determinados pasajes de una temporada. Lo demostró en Racing y también ha conseguido buenos resultados con Universidad de Chile. Su gran deuda aparece cuando debe transformar ese rendimiento en victorias determinantes. En esos escenarios, sus equipos han mostrado dificultades para resolver partidos cerrados, adaptarse a rivales que renuncian al protagonismo y responder a la presión del resultado.
La derrota en el Clásico Universitario no define por sí sola su gestión, pero sí alimenta una historia que se repite desde Argentina hasta Chile. Porque Gago puede tener una idea de juego reconocible, buenos futbolistas y argumentos para competir, pero cuando llega el momento de dar el golpe definitivo, demasiadas veces termina mirando cómo celebra el rival.