Cecilia Pérez terminó profundizando todavía más la crisis institucional de Azul Azul con una declaración que mezcló defensa política, cercanía personal y una frase difícil de sostener tras el allanamiento al Centro Deportivo Azul. La presidenta de la concesionaria intentó separar a Michael Clark de la estructura actual del club, pero al mismo tiempo reconoció públicamente el vínculo que mantiene con el controlador de Azul Azul en medio de la investigación por el caso Sartor.
“Michael Clark hoy no es parte del directorio, no es parte de la institucionalidad del Club Universidad de Chile. Sí es propietario mayoritario de acciones en Azul Azul. Pero como directorio no nos corresponde respaldar o no a nadie”, afirmó Pérez. Una frase que buscó marcar distancia formal entre el empresario y la administración cotidiana del club, aunque terminó confirmando el punto central: el hombre investigado sigue siendo el dueño mayoritario de la concesionaria que controla a Universidad de Chile.
Pero las declaraciones no terminaron ahí. Porque luego Cecilia Pérez dejó de lado cualquier intento de neutralidad institucional y sinceró abiertamente su relación con Clark. “Como personas cada uno tiene sus propios sentimientos, emociones y relaciones. Las mías son de público conocimiento. Michael Clark es mi amigo, fue y va a seguir siendo mi amigo. Yo no abandono a mis amigos, ni en las duras ni las maduras”, sostuvo.
Las palabras generaron fuerte ruido justamente porque llegan después del allanamiento de la Fiscalía Oriente al CDA, operativo en el que la PDI incautó computadores, teléfonos y documentación ligada a la investigación sobre las operaciones financieras relacionadas con Sartor y el control de Azul Azul. En ese contexto, la defensa pública de Clark terminó instalando aún más dudas sobre la capacidad de la concesionaria para tomar distancia institucional de un caso que golpea directamente la imagen del club.
Además, el discurso de Cecilia Pérez vuelve a entrar en contradicción con la tesis que intentó instalar durante los últimos días: que Universidad de Chile “no tiene nada que ver” con la investigación. Porque aunque Clark ya no esté sentado en el directorio, ella misma reconoce que sigue siendo el accionista mayoritario de Azul Azul. Y mientras eso ocurre, la Fiscalía allanó dependencias de la U buscando precisamente documentación relacionada con esa estructura de control.
Así, la declaración que pretendía blindar a Michael Clark terminó abriendo un nuevo flanco político para Azul Azul. No solo por la cercanía personal admitida por Cecilia Pérez, sino porque confirma que el controlador investigado sigue completamente ligado al poder de la concesionaria en medio de uno de los mayores escándalos institucionales que ha enfrentado Universidad de Chile en los últimos años.