La euforia por el triunfo ante Universidad Católica aún se respira en el CDA. Los tres puntos conseguidos en el clásico universitario no solo sirvieron para trepar en la tabla de posiciones y seguir enganchados en la parte alta, sino que también descomprimieron el ambiente tenso tras la renuncia de Michael Clark a la presidencia de Azul Azul. El ex mandamás dejó su cargo en medio de múltiples querellas por estafa arriesgando incluso penas de 10 años de cárcel.
En medio de ese enredo fue Cecilia Pérez quien se alzó como la presidenta interina, todo hasta que este martes 28 de abril la junta de accionistas ordinaria de la concesionaria que adminitra al Club Universidad de Chile defina los cargos del nuevo directorio. Pero, ¿cómo la ex Ministra de Sebastián Piñera se convirtió en la voz mandante de la institución?
La propia Pérez intentó bajar la ansiedad en la previa. “Es algo más bien administrativo. Lo importante es lo que va a suceder el día martes, que tenemos la Junta de Accionistas. Estoy concentrada con todo el equipo gerencial para poder cumplir con lo que dicta la Ley de las Sociedades Anónimas y el reglamento de la institución”, declaró en su llegada al Estadio Nacional, en la antesala del clásico universitario.
Luego explicó el procedimiento que viene: “Ahí vendrá la votación de los accionistas para ver quiénes serán los directores, y de ahí recién se va a elegir las dos mayores responsabilidades: la presidencia y la vicepresidencia”. Pero más allá de la cautela formal, Pérez no escondió su ambición. Consultada directamente por la opción de ser elegida presidenta de Azul Azul, respondió: “Para cualquier hincha de la U, sobre todo cuando uno ha estado en el directorio cuatro años, el máximo sueño es la presidencia”.
La frase no es menor. Pérez entiende que su figura necesita legitimidad emocional en un club donde el poder de la sociedad anónima siempre ha chocado con la identidad popular de Universidad de Chile. Por eso su relato se apoya en dos ejes: experiencia política y pertenencia azul. “El segundo honor más grande, después de haber servido a Chile, yo creo que es dirigir la institución más linda de este país, que es la U. Sería maravilloso”, agregó, junto con remarcar lo simbólico que sería convertirse en la primera mujer en presidir la concesionaria.
Su ascenso, sin embargo, no ocurre en un momento cualquiera. Azul Azul llega a esta definición golpeada por la salida de Clark, cuya administración quedó cruzada por las sanciones de la Comisión para el Mercado Financiero y las esquirlas del Caso Sartor. El documento revisado sobre la reconfiguración institucional de la concesionaria describe que la renuncia de Clark, formalizada el 23 de abril de 2026, no fue solo una vacancia administrativa, sino la culminación de un ciclo marcado por fricción institucional, sanciones financieras y pérdida de legitimidad ante la Universidad y la hinchada.
Ese mismo análisis sitúa a Cecilia Pérez como la sucesora más probable y habla de un giro desde un perfil financiero-corporativo, representado por Clark, hacia uno político-institucional. Pérez llegó al directorio en abril de 2022 y asumió la vicepresidencia en un momento de alta tensión, con la misión de dotar a la mesa de una figura con espalda pública, capacidad de interlocución y manejo comunicacional.
Faltaba una pieza clave en el origen de todo: la llegada de Cecilia Pérez a Azul Azul no fue casual ni espontánea, sino una decisión estratégica del bloque controlador en medio de una etapa de alta tensión institucional. Su arribo al directorio en abril de 2022 respondió a la necesidad de incorporar un perfil con peso político, capacidad de interlocución con el mundo público y manejo de crisis, en un momento donde la concesionaria buscaba recomponer relaciones tanto con la ANFP como con el entorno gubernamental.
El costo político de esa continuidad será uno de sus principales desafíos. Porque Pérez no aparece como una figura completamente ajena al ciclo que se cierra. Fue vicepresidenta durante la era Clark, integró la estructura que ahora intenta reordenarse y, en sus propias palabras, mantiene un vínculo personal con el expresidente. “Ha sido duro. Todo el mundo cree que son momentos felices, pero ha sido duro. Para mí es doloroso, se va un amigo, que será mi amigo siempre, pase lo que pase. Le deseo mucha suerte”, afirmó.
Incluso fue más allá: “Fue un día de sentimientos encontrados, de asumir una responsabilidad, pero también del dolor de un amigo que se va del club. Pero nuestros caminos siguen juntos. Yo soy una mujer que siempre ha valorado la amistad. Mike siempre será mi amigo”. Esa declaración le da humanidad al relato, pero también instala una pregunta incómoda: ¿la eventual presidencia de Pérez será una ruptura real con el clarkismo o una continuidad con otro rostro?
Cecilia Pérez está, entonces, ante la posibilidad de hacer historia. Podría convertirse en la primera mujer en presidir Azul Azul y en una de las figuras más relevantes del fútbol chileno desde una posición de poder. Pero su llegada no será leída únicamente como un hito simbólico. También será examinada como una señal política: si la U inicia una etapa distinta o si simplemente cambia el tono de voz de un modelo que sigue bajo sospecha.
La frase ya quedó instalada: “El máximo sueño es la presidencia”. Ahora falta saber si ese sueño será el inicio de una reconstrucción institucional o apenas el nuevo capítulo de una concesionaria acostumbrada a prometer estabilidad mientras convive con sus propias grietas.