La igualdad ante Cruzeiro dejó sensaciones encontradas en Universidad Católica. El equipo de Daniel Garnero desperdició la opción de escaparse en el Grupo D de la Copa Libertadores, pero aun así quedó en una posición donde sigue dependiendo de sí mismo para avanzar a los octavos de final del torneo continental.
La UC lidera momentáneamente una de las zonas más apretadas de la competencia y podría incluso asegurar su clasificación en la próxima fecha si se dan una serie de resultados que hoy aparecen completamente posibles.
El empate sin goles frente a Cruzeiro en el Claro Arena dejó al grupo totalmente comprimido. Universidad Católica y los brasileños quedaron con siete puntos, mientras que Boca Juniors y Barcelona SC aparecen con seis unidades, en una lucha que promete definirse recién en las últimas jornadas.
En ese contexto, el próximo partido frente a Barcelona SC asoma como una verdadera final para el cuadro cruzado. Si el equipo de Daniel Garnero consigue imponerse en Santiago, llegará a 10 puntos y quedará muy cerca de sellar su paso a la ronda de los 16 mejores del continente.
Pero además del triunfo propio, Católica necesita mirar de reojo lo que ocurra en Brasil. Un empate o una victoria de Cruzeiro frente a Boca Juniors favorecería directamente a los chilenos, ya que impediría que el cuadro argentino los superara en la tabla de posiciones.
El nuevo criterio de desempate de Conmebol también juega un papel importante. Actualmente, la Libertadores prioriza los enfrentamientos directos antes que la diferencia de gol, un detalle que puede terminar siendo decisivo en una zona donde las distancias son mínimas y donde cada punto empieza a valer oro.
Más allá de lo deportivo, la clasificación también representa un enorme alivio económico para Cruzados. Conmebol entrega cerca de 1,25 millones de dólares por avanzar a octavos de final, cifra que se suma a los premios por participación y triunfos obtenidos durante la fase grupal. Un ingreso clave para una institución que sigue impulsando el proyecto del Claro Arena y que busca consolidarse nuevamente a nivel internacional.
Así, Católica llega a la recta final de la fase de grupos con una mezcla de presión y oportunidad. La UC todavía tiene el control de su destino y sabe que una victoria más puede dejarla instalada otra vez entre los mejores 16 equipos de América.