Universidad Católica consiguió una victoria que puede marcar un antes y un después en su campaña internacional. En una cancha siempre compleja como el Monumental Banco Pichincha de Guayaquil, el equipo de Daniel Garnero mostró carácter, eficacia y resistencia para imponerse por 2-1 sobre Barcelona SC, en un resultado que tiene aroma a clasificación en la Copa Libertadores.
El contexto no era favorable. La UC llegaba golpeada tras dos derrotas consecutivas en el torneo local y con la presión de sumar en un grupo que se había apretado tras el triunfo de Cruzeiro sobre Boca Juniors. Con ese escenario, los cruzados entendieron desde el inicio que no podían especular y salieron a jugar con decisión, golpeando en momentos clave del partido.
La apertura de la cuenta llegó a los 16 minutos y fue una muestra de contundencia. Clemente Montes desbordó por la derecha, ganó línea de fondo y envió un centro preciso que Fernando Zampedri transformó en gol con una definición corta en el área chica. El “Toro” volvió a responder en un escenario grande, reafirmando su rol como principal carta ofensiva del equipo.
La UC no se conformó con la ventaja mínima y fue por más. A los 22’, tras una jugada bien construida, Fernando Zuqui lanzó un centro al área que encontró el pivoteo de Justo Giani y la aparición de Clemente Montes, quien con un certero cabezazo puso el 2-0. Fue un golpe directo a la confianza del cuadro ecuatoriano y una señal clara de que Católica estaba para competir en serio en esta copa.
Con la ventaja, el equipo chileno manejó los tiempos durante gran parte del primer tiempo, incluso estando cerca del tercero en un par de ocasiones. Barcelona intentó reaccionar con remates de distancia y mayor presencia ofensiva, pero se encontró con un sólido Vicente Bernedo, que respondió cada vez que fue exigido.
El segundo tiempo mostró otro escenario. Empujado por su gente y la necesidad, el conjunto ecuatoriano adelantó líneas y sometió por momentos a la UC. Católica retrocedió, cedió la iniciativa y apostó a resistir, una fórmula que terminó siendo riesgosa. A los 79 minutos, tras un centro al área, Celiz conectó un cabezazo que significó el descuento y encendió el cierre del partido.
Los minutos finales fueron de sufrimiento puro. Barcelona volcó todo su juego en busca del empate, mientras la UC defendía con lo que tenía, apelando al orden, al sacrificio y a la seguridad de su arquero. Incluso, antes del descuento, los cruzados tuvieron una opción clara para liquidarlo, pero no lograron concretar el tercer tanto, lo que mantuvo el suspenso hasta el final.
Finalmente, el pitazo final encontró a Católica celebrando una victoria que vale más que tres puntos. No solo por el escenario y el rival, sino porque le permite reinsertarse en la pelea por la clasificación en un grupo extremadamente competitivo. Los cruzados suman seis unidades, las mismas que Boca Juniors y su próximo rival Cruzeiro.
En medio de semanas turbulentas, este triunfo aparece como un verdadero punto de inflexión. Católica vuelve a creer, vuelve a sostenerse en su jerarquía ofensiva y demuestra que, cuando logra combinar eficacia con orden, tiene herramientas para pelear a nivel internacional. Ahora, el desafío será sostener este nivel contra Cruzeiro en el Claro Arena y transformar este golpe en Ecuador en el impulso definitivo hacia los octavos de final.