Universidad Católica volvió a tropezar en el momento menos oportuno. En un duelo que tenía controlado tras el gol de Branco Ampuero en el primer tiempo, el cuadro cruzado terminó cediendo ante un efectivo Unión La Calera que aprovechó cada ventaja para quedarse con un triunfo que golpea fuerte en la tabla y en lo anímico.
El partido cambió radicalmente a los 67 minutos, cuando Clemente Montes vio la segunda amarilla y dejó a Católica con diez hombres. Una decisión ajustada al reglamento, pero que terminó condicionando completamente el desarrollo del encuentro. Hasta ese momento, los cruzados habían sido más insistentes, acumulando llegadas y córners, pero sin la contundencia necesaria para ampliar la diferencia.
Con superioridad numérica, La Calera comenzó a crecer. Rodrigo Cáseres había avisado temprano en el segundo tiempo y terminó marcando el empate a los 52’, mientras que el desgaste físico de los locales empezó a hacerse evidente. El equipo de Garnero perdió intensidad, retrocedió líneas y dejó espacios que la visita no perdonó.
El golpe final llegó a los 82 minutos, cuando Sebastián Sáez, tras asistencia de Kevin Méndez, selló la remontada. Un mazazo para una Católica que ya no tenía piernas ni respuestas desde el banco. Los cambios no lograron sostener el nivel y dejaron en evidencia un plantel corto, donde los reemplazantes no están logrando equiparar el rendimiento de los titulares.
La lectura es clara: el esfuerzo ante Cruzeiro por Copa Libertadores pasó la cuenta. Católica se quedó sin energía en el tramo final y volvió a mostrar una irregularidad que le impide dar el salto definitivo en el torneo. Más allá de las polémicas, el equipo no supo administrar el partido ni adaptarse a la adversidad.
De cara al clásico universitario, las dudas se instalan con fuerza. Garnero no solo pierde puntos clave en la pelea por la cima, sino que además queda con interrogantes en lo futbolístico, físico y en la profundidad de su plantel. Una noche que deja más preguntas que certezas en San Carlos.