La derrota de Coquimbo Unido ante Universidad Católica no solo dejó consecuencias en la tabla, sino también un fuerte cuestionamiento al arbitraje de Franco Jiménez. Tanto el volante Alejandro Camargo como el técnico Hernán Caputto coincidieron en que el juez incidió directamente en el desarrollo del encuentro, especialmente tras la expulsión que marcó el quiebre del partido.
Camargo fue el primero en alzar la voz. El mediocampista sostuvo que el equipo comenzó a jugar condicionado desde los primeros minutos, debido a la facilidad con la que el árbitro mostró tarjetas. “Me parece que el árbitro nos condiciona muy rápido en cada jugada. Apenas hubo gritos, nos sacaba amarillas y eso nos fue condicionando”, lanzó.
El argentino fue más allá y vinculó directamente esa situación con la expulsión que terminó por inclinar la balanza. “Después se nos hace más cuesta arriba. Si fue o no fue roja, la verdad no lo sé, pero ya veníamos condicionados. Con uno menos se nos hizo muy difícil, sobre todo para salir jugando”, agregó, dejando en evidencia el impacto que tuvo la decisión arbitral en el rendimiento colectivo.
Por su parte, Hernán Caputto también apuntó a un antes y un después en el partido. El entrenador aseguró que Coquimbo fue superior en el primer tiempo, pero que todo cambió tras las decisiones arbitrales. “El primer tiempo tuvimos las más claras, dos más que ellos. Después el partido se desvirtúa totalmente con la expulsión y la jugada del penal”, afirmó.
El ex DT de Universidad de Chile evitó profundizar en la jugada específica de la tarjeta roja, pero dejó en claro su preocupación por una tendencia que comienza a repetirse. “Tenemos tres expulsiones en cuatro partidos. Hay que evaluarlo y mejorarlo, sin duda”, reconoció, apuntando tanto al criterio arbitral como a la conducta de su propio equipo.
Finalmente, Caputto cerró con autocrítica y foco en lo que viene, aunque sin ocultar su molestia por lo ocurrido. “Hay que asumir, ganó Católica y nosotros tenemos que revertir esto trabajando”, sentenció.
En Coquimbo Unido el malestar es evidente. Más allá del resultado, la sensación que quedó en el plantel es que el partido se les escapó de las manos en un contexto que, según acusan, estuvo marcado por decisiones arbitrales que terminaron inclinando la cancha.