Halloween se convirtió en otra pesadilla para el Manchester United. El equipo de Michael Carrick cae por 2-0 ante Chelsea en Stamford Bridge y está a minutos de completar nueve partidos consecutivos sin ganar en todas las competiciones. Una crisis que ya no se explica únicamente por los malos resultados, sino también por una campaña desastrosa que tiene a uno de los clubes más poderosos del planeta peligrosamente cerca de los puestos de descenso.
Los números son lapidarios. En nueve jornadas de Premier League, el United apenas suma una victoria, cuatro empates y cuatro derrotas, con siete puntos de 27 posibles. Su último triunfo en el campeonato fue el 30 de agosto, cuando goleó 5-2 al Ipswich. Desde entonces empató con Everton, Fulham, Tottenham y Leeds, además de perder ante Manchester City, Bournemouth y, por ahora, Chelsea. Una seguidilla de resultados que lo mantiene en el decimosexto lugar, igualado en puntos con Crystal Palace y apenas uno por encima de Nottingham Forest, que abre la zona de descenso.
La visita a Stamford Bridge tampoco ofreció demasiadas respuestas. Aunque Matheus Cunha tuvo un gol anulado durante el primer tiempo, el equipo volvió a desmoronarse en el complemento. Morgan Rogers abrió el marcador para Chelsea y Lisandro Martínez terminó expulsado por doble amonestación. Cole Palmer convirtió el segundo desde el punto penal y dejó al United nuevamente contra las cuerdas.
Pero la crisis también se vive fuera de la cancha. Carrick ya enfrentaba cuestionamientos después de marginar a Bruno Fernandes en la derrota por 3-0 ante Bournemouth, una decisión que llegó después de las críticas del capitán portugués al funcionamiento táctico del equipo. El entrenador recuperó al mediocampista para enfrentar a Chelsea, aunque los problemas defensivos, la falta de resultados y la irregularidad colectiva siguen sin solución.
La dirigencia decidió respaldar momentáneamente a Carrick antes de este compromiso, pero la situación amenaza con volverse insostenible. El United lleva años intentando reconstruirse después de la salida de Sir Alex Ferguson y, lejos de recuperar su protagonismo, ahora comienza a mirar con preocupación una zona de la tabla que históricamente parecía impensada para el club.
Con apenas una victoria en nueve fechas y una nueva derrota en desarrollo, el futuro del entrenador vuelve a quedar en entredicho. En Old Trafford ya no se trata de pelear por el título ni de alcanzar puestos europeos: la urgencia es escapar de los últimos lugares. Halloween terminará este sábado, pero la pesadilla del Manchester United parece estar lejos de acabar.