En un punto de prensa donde concurrieron Germán Codina, delegado presidencial, y Juan Tagle, presidente de Cruzados S.A., se anunció que el partido de la Copa Libertadores entre Universidad Católica y Boca Juniors se jugará el martes 7 a las 20:30 horas con hinchada visitante.
El gobierno había prohibido la presencia de hinchas de Boca y la UC ofrecía 450 boletos, luego 1.000, muy por debajo de la exigencia Conmebol que indica 2.000. Las presiones desde Luque fueron intensas y en algún momento el debut cruzado en la Copa corrió el riesgo de jugarse en terreno neutral, además de la posibilidad de millonarias multas. "Se nos ha comunicado que ha sido acogido el planteamiento", dijo Tagle entre resignado y aliviado. "Más allá de discrepar con Conmebol, hemos encontrado una buena respuesta del gobierno para que este partido se pueda jugar de manera normal en el Claro Arena. Estamos muy contentos con el acuerdo", agregó.
La presencia de seguidores de Boca hace que la UC también pueda llevar hinchas a La Bombonera el 28 de mayo. También es un revés para Codina, que entró fuerte poniendo restricciones al fútbol en Chile y al primer choque con la Conmebol debió recular.