Boca Juniors venció 1-0 a Talleres como visitante por la Liga Profesional argentina y consolidó su buen momento en la antesala de la Copa Libertadores. El único gol del partido fue convertido por Adam Bareiro a los 71 minutos, en un encuentro cerrado, de pocas ocasiones, donde el equipo logró marcar diferencias en el momento clave y luego sostuvo la ventaja con orden.
Pero más allá del resultado puntual, el dato que marca el presente del conjunto argentino es su racha: Boca no pierde desde el 8 de febrero, cuando cayó 2-1 ante Vélez Sarsfield. Desde entonces, el equipo encadenó una seguidilla invicta que ya suma ocho partidos, con un balance de cuatro triunfos y tres empates en liga, además de una victoria en Copa Argentina.
El recorrido muestra un equipo que ha sabido competir en distintos contextos. Tras esa última derrota, igualó sin goles ante Platense (0-0) y Racing (0-0), iniciando un tramo donde la solidez defensiva comenzó a ser protagonista. Luego vinieron resultados más contundentes, como el 3-0 sobre Lanús en condición de visitante, una de sus mejores presentaciones ofensivas en el torneo.
En paralelo, por Copa Argentina, Boca superó 2-0 a Gimnasia de Chivilcoy, mostrando superioridad ante un rival de menor categoría, pero cumpliendo con la obligación de avanzar sin sobresaltos. De regreso a la liga, el equipo mantuvo su regularidad: empató 1-1 con Gimnasia de Mendoza, repitió marcador ante San Lorenzo y también igualó 1-1 frente a Unión de Santa Fe, en una serie de partidos donde, si bien no logró imponerse, tampoco cedió terreno.
La racha volvió a tomar impulso con la victoria 2-0 sobre Instituto, y ahora se extiende con el triunfo ante Talleres, que le permite sostener su invicto y llegar en alza al plano internacional. En total, son ocho partidos sin perder, con apenas cuatro goles recibidos en ese tramo, lo que refleja una estructura defensiva firme como base del rendimiento.
En lo ofensivo, si bien Boca no ha sido un equipo arrollador, ha encontrado respuestas en momentos puntuales. La aparición de Adam Bareiro como referencia en ataque comienza a ser clave, sumando goles importantes en partidos cerrados, como el de este último triunfo en Córdoba.
Con este presente, Boca Juniors llegará al Claro Arena para enfrentar a Universidad Católica con una racha vigente, funcionamiento consolidado y confianza en alza. Un escenario que instala al cuadro argentino como un rival exigente en el inicio de la Copa Libertadores, frente a una UC que aún busca consistencia en su rendimiento.