La polémica mano no sancionada en el empate entre Universidad de Chile y Universidad de Concepción sigue generando repercusiones. Sin embargo, al interior del arbitraje la postura es clara: respaldo total a José Cabero.
Según informó La Tercera, el árbitro del partido sostuvo un cara a cara con Roberto Tobar, presidente de la Comisión de Árbitros de la ANFP, en dependencias de Quilín. En la reunión se revisaron las imágenes de la acción que provocó la indignación del plantel azul y de su cuerpo técnico, quienes reclamaron penal por una supuesta mano dentro del área del cuadro penquista.
Tras el análisis técnico de la jugada, la comisión decidió cerrar filas con Cabero y respaldar su decisión de no sancionar la infracción. El criterio arbitral sostiene que la acción corresponde a un movimiento propio del juego y que no reúne los elementos suficientes para ser considerado penal según las directrices actuales de interpretación.
La jugada ocurrió en los minutos finales del partido, cuando el balón impactó en el brazo de Pablo Parra tras un forcejeo en el área. Los futbolistas de la U reclamaron inmediatamente la sanción, mientras que desde el VAR tampoco se estimó necesario llamar al juez a revisar la acción.
El episodio provocó un fuerte malestar en el conjunto azul. Jugadores, cuerpo técnico e incluso dirigentes de Azul Azul manifestaron su molestia tras el encuentro, apuntando directamente al criterio arbitral. De hecho, representantes del club llegaron incluso a encarar a Roberto Tobar para exigir explicaciones por la jugada en el Estadio Nacional.
El respaldo institucional a Cabero busca cerrar la controversia desde el punto de vista arbitral, aunque la decisión vuelve a instalar el debate sobre los criterios de cobro y el uso del VAR en el inicio del campeonato. En particular, porque el reclamo de Universidad de Chile se suma a otras discusiones arbitrales que han marcado las primeras fechas del torneo.
En ese contexto, la reunión en Quilín dejó en claro la postura de la comisión: para el estamento arbitral, la decisión adoptada en cancha fue correcta y no ameritaba intervención del VAR, ratificando así la actuación del juez en una jugada que, fuera del arbitraje, sigue siendo motivo de discusión.