Fernando Ortiz apostó por él pese a las dudas físicas y futbolísticas, pero Javier Correa volvió a fallar en el escenario más exigente. En la derrota de Colo Colo ante Universidad de Chile en el Superclásico 199, el argentino firmó una actuación pobre, sin peso ofensivo y lejos de ser solución en ataque.
Y los números empiezan a ser categóricos. Según su registro ante la U, Correa ha disputado cuatro partidos oficiales: uno por Supercopa y tres por Liga. En ese total, suma apenas una victoria, un empate y dos derrotas. Pero el dato más contundente está en su producción ofensiva: cero goles convertidos ante el archirrival.
El desglose es aún más elocuente. En la Supercopa 2025, jugó la final que Colo Colo perdió 0-3. En el Campeonato Nacional, registra un empate sin goles en 2024, una derrota 1-2 en 2025 —partido en el que incluso salió lesionado—, un triunfo 1-0 donde tuvo escasa incidencia, y ahora la caída 0-1 en 2026 en el Monumental. Cuatro partidos, ningún gol, ninguna asistencia y sin protagonismo en momentos clave.
Su última presentación profundiza la tendencia. Tras el desgarro sufrido ante Unión La Calera, que lo dejó fuera del choque ante O’Higgins, Correa reapareció directamente como titular en el Superclásico. Lejos de marcar diferencias, se mostró impreciso, desconectado y sin capacidad para sostener el ataque albo.
En un equipo que venía encontrando respuestas, su rendimiento contrasta. Y en partidos grandes, el margen se reduce. Ortiz insiste, pero los números no acompañan: Correa, hasta ahora, no aparece cuando Colo Colo más lo necesita.