Universidad de Chile avanza en la evaluación de Juan Martín Lucero como una de las opciones para reforzar su ataque de cara a la próxima temporada. El interés existe y las conversaciones están en curso, en un contexto donde el club busca experiencia y gol para un proyecto que necesita respuestas inmediatas en el área.
El año 2025 del delantero argentino, sin embargo, deja más preguntas que certezas. Lucero disputó 50 partidos oficiales con Fortaleza, sumó 2.802 minutos y convirtió 11 goles en todas las competencias. Su último tanto llegó el 10 de mayo, en una goleada ante Juventude; desde entonces acumuló 23 partidos consecutivos sin marcar, una sequía que se extendió por más de medio año competitivo. En el Brasileirão, su producción fue especialmente baja para un “9”: tres goles en 27 apariciones, con impacto decreciente en los tramos decisivos del calendario.
El contexto tampoco ayudó. Fortaleza cerró la temporada con descenso, escenario que aceleró la revisión del plantel y abrió la puerta a eventuales salidas, entre ellas la del atacante argentino. A los 34 años, Lucero atraviesa un punto de inflexión: sigue siendo un delantero funcional y con oficio, pero su peso goleador ya no fue determinante en el máximo nivel brasileño.
En Chile, su nombre remite inevitablemente a otro recuerdo. En 2022, con Colo Colo, firmó una temporada sobresaliente: 24 goles en 39 partidos, siendo una de las piezas clave del título albo. Aquella etapa, sin embargo, terminó de forma abrupta. Su salida rumbo a Brasil derivó en un litigio internacional que ganó Colo Colo, con sanciones deportivas y económicas que marcaron el cierre de ese ciclo.
Ese contraste define el debate actual en la U. Por un lado, el antecedente de un goleador probado en el medio local; por otro, un presente con números en descenso y una prolongada sequía reciente. El interés azul existe y se sostiene en la experiencia y el conocimiento del entorno chileno. La decisión final, en todo caso, deberá ponderar si el Lucero de hoy puede volver a acercarse al de 2022, o si su nombre responde más a la memoria que a la proyección inmediata.