Cuando Chile le ganó 3-0 a Albania en ese ya lejano marzo del 2024, muchos nos tragamos el cuento de una selección renovada, distinta, con bríos frescos gracias a la llegada de Ricardo Gareca. El tiempo nos enseñó que no hay que comprarse los partidos amistosos, menos contra equipos que no son competitivos, más allá que exhiban dos o tres figuras interesantes. Es decir, eso siempre lo supimos, pero eran tantas las ganas de salir de la decadencia post Generación Dorada, que ganar con claridad a una selección europea en Europa, para el caso todas servían, que nos inventamos una especie de futuro alentador. Y descubrimos, de la manera más brutal, cuan equivocados estábamos.
Por lo mismo el 2-0 de Chile sobre Rusia en Sochi hay que tomarlo con pinzas. El triunfo es inobjetable y, si lo comparamos con algunas actuaciones de la época de Gareca, supone un salto de calidad. Pero sólo supone. El rival, castigado por la FIFA y obligado a jugar con el que pueda, no puede ser parámetro. No compite. Más nos exigió Uruguay en el Nacional y Perú en La Florida. En la cancha Chile supo defenderse bien y aprovechar los errores del rival. La mayor parte de tiempo aguantó en su campo de forma inteligente la arremetida sin ideas del cuadro de Karpin y, sobre todo, tuvo contundencia. Es buena noticia que Gonzalo Tapia haga su primer gol y que Ben Brereton se haya liberado de las maldición de Gareca con dos tantos en dos partidos seguidos.
Tendremos que acostumbrarnos. Sin partidos por los puntos en dos años, estos amistosos serán la norma. Y, con nuestra selección bajo el lugar cincuenta en el ránking FIFA, los rivales como Rusia también serán la norma. El tema de fondo es que ni la ANFP ni menos Nicolás Córdova son claros para explicar para dónde va la cosa y cuál es el mentado proyecto. El mismo que Córdova lo insinúa como una obra maestra pero que nadie, salvo su círculo cercano, y de seguro Vibra, conoce.
Acá hay un baile de máscaras bien molesto. Por un lado la ANFP vende que está buscando entrenador y ponen el nombre de Manuel Pellegrini sobre la mesa. Más humo distractor imposible, Por otro, Nicolás Córdova tira frases altisonantes y autoafirmativas, se elogia él mismo, sin clarificar nada. En fin, no hay que ser muy agudo para darse cuenta que este tinglado apunta a dejar al Nico en la banca hasta que aguante. Siempre fue su intención y de manera muy ladina ha maniobrado para lograrlo. Ganarle 2-0 a Rusia le sirve, y mucho. Tiene algo para mostrar luego del bochorno en el Mundial Sub 20. Si el martes repite dosis con la abollada selección peruana, puede darse como entrenador de la selección adulta por todo el 2026. Vamos sumando.
¿Y Pablo Milad qué dice? Nada. Tiene tantos problemas con la administración de la ANFP y las caja vacía para el próximo año, que Córdova le sirve. Al menos sale más barato que salir a buscar otro técnico. Así está el fútbol chileno.