En nueve partidos jugados por el torneo de Primera División el 2026, hay uno pendiente contra Coquimbo Unido, Colo Colo ha convertido nueve goles. Uno por partido. Un promedio que, con suerte, puede tener un equipo que pelea por no descender. Pero los albos están, en la tabla, peleando arriba. El problema es que su forma de jugar está muy lejos de un protagonista. Limache, sin ir más lejos, el viernes se llevó puesta a la Universidad de Concepción. Le metió tres y pudieron ser más. En diez jugados el cuadro tomatero ya acumula 23 goles. Esas son cifras de un aspirante a campeón.
Este 2026 Colo Colo venía acumulando triunfos sosos, con lo mínimo, dejando una pobrísima imagen. Pero la deslavada forma de jugar era bien escondida por la posición en el campeonato. Fernando Ortiz, muy golpeado por el octavo lugar del campeonato pasado, comenzó a ensayar fórmulas y a rotar jugadores hasta dar con "algo". Y ese algo fue una línea de cinco zagueros, con tres volantes luchadores y dos puntas (ojalá uno que vaya por fuera). A partir de este esquema muy conservador y bien respaldado por un plantel que en el fútbol chileno es largo, Colo Colo ganaba con lo justo pero no pasaba grandes zozobras en su arco. Arropadito, aprovechaba lo que le daba el partido para ganar. Ras ras.
El hincha, que venía sufriendo altibajos y malos resultados desde el comienzo del 2025, aceptó acríticamente lo que le daban. El equipo no era ofensivo, ni protagonista, no tenía profundidad y su forma de jugar era reactiva, pero alcanzaba. Resulta ilustrativo que ayer Colo Colo reaccionara sólo después del gol de Zúñiga. Más de media hora esperando en su campo, con un equipo larguísimo, sin presionar, sin sumar gente en ofensiva. Como si Ortiz tuviera la certeza de que va a ganar por el color de la camiseta.
Tan poca substancia en algún momento tenía que hacer crisis. Coquimbo Unido dio el aviso en la Copa de la Liga y Palestino el domingo apretó el botón de pánico. El equipo que defiende con cinco, no presiona la salida y termina a los ollazos, no parece que vaya por el camino del título. Ese fútbol chiquitito, leve y sin intensidad no aguanta treinta fechas. Algo tendrá que buscar Fernando Ortiz para enderezar esto. Con un gol por partido no alcanza. Nunca le alcanzó a nadie.