Hubo diez minutos de pelea para los apenas 2.500 espectadores que llegaron al estadio para ver esta final tan accidentada en su organización. En ese lapso tan breve, el debutante Fernando Ortiz intentó sorprender a la U con pelotazos largos a la posición de Javier Correa, mientras Lucas Cepeda se mostraba y Mauricio Isla se proyectaba por su sector. Muy rápido los azules le tomaron la mano a la forma un poco tosca de Colo Colo para generar fútbol ofensivo, marcaron a Correa, pusieron el balón contra el piso y lo hicieron circular. El buen pie de Díaz, Aránguiz, Sepúlveda y Altamirano, más la gambeta incontenible de Assadi - Pavez no lo encontró nunca- se apoderaron del juego y hicieron que las camisetas blancas corrieran tras la pelota sin llegar nunca.
A los 17 minutos vino la apertura tras una gran combinación entre Marcelo Díaz, Lucas Assadi y una definición fantástica de Matías Sepúlveda. Uno a cero arriba y control total sobre la cancha. La sentencia fue a los 29`, cuando una pelota sobró a Vegas, se iba Guerra al gol y fue derribado por el zaguero albo. Tarjeja roja. Ya había tenido una cobertura a destiempo Vegas que generó un mano a mano de Guerra salvado por De Paul.
Con el 1-0 arriba en el marcador y un jugador más en la cancha, el partido estaba casi sentenciado para Universidad de Chile. A los 37´las cosas quedaron definidas: zapatazo de Altamirano, desvío de De Paul al travesaño y Guerra la empuja al gol a bocajarro. Las malas para Colo Colo se sumaron, había ingresado Amor por Hernández y luego se lesionó Yonatan Villagra y debió entrar el poco confiable Daniel Gutiérrez, acto seguido Correa tuvo un problema muscular y fue cambiado por un fantasmal Salomón Rodríguez. A esa altura, lo único que aspiraban los albos era que se terminara el primer tiempo.
Fernando Ortiz agotó las balas. A los tres cambios que hizo en la etapa inicial, en el camarín salieron Pavez por Vidal y Aquino por Méndez. En vano, apenas cuatro minutos del complemento y Assadi rompió una distraída línea de zaguero para clavar el 3-0.
Era para que la U apretara las clavijas y buscara la goleada histórica, pero ocurrió lo contrario: el once de Gustavo Álvarez aflojó el juego, hizo circular el balón de manera insulsa al tiempo que Colo Colo corría por dignidad (Cepeda sobre todo). El técnico azul mandó a Tucu Contreras y Lea Fernández a la cancha. Ambos, en un partido muy favorable para mejorar el rendimiento, entraron algo distraídos y con poca explosión. Se entiende porqué están en la banca.
Con un 3-0 cortó para lo visto en la cancha, uno se pregunta porqué los dirigentes azules no querían jugar esta final a contramano de su plantel y cuerpo técnico. A la foto con la copa corrieron de punta de Michael Clark y Cecilia Pérez. En fin. Triunfo contundente de la U con la mira puesta el jueves en Lima. Para Fernando Ortiz, en cambio, queda un arduo trabajo. Si mira la tabla, la Copa Sudamericana 2026 está a siete puntos de distancia.