Se caía de maduro el anuncio que Gustavo Álvarez hizo esta tarde en la conferencia de prensa previa al duelo con Coquimbo Unido. Todas las señales indicaban que el entrenador argentino terminaría su ciclo en Universidad de Chile apenas se cierre el torneo en menos de siete días. Finalmente, la confirmación llegó de sus misma boca.
Después de muchos años dando palos de ciego, Azul Azul había encontrado en Gustavo Álvarez un entrenador que rindiera en varios aspectos: el equipo competía arriba, se potenciaban figuras jóvenes, se ganaban clásicos a Colo Colo y se obtenían títulos. En este último aspecto hay que hacer la salvedad: Copa Chile y Supercopa, dos premios de consuelo que, si bien no son grandes logros, superan largamente lo que venía sumando la U en más de un lustro.
Y sin embargo el sabor de boca en la hinchada azul, y también en algunos directivos, no es tan dulce como podría serlo. Al final, Gustavo Álvarez falló en el principal de los objetivos: obtener el título de Primera División. El 2024 fue un mano a mano con Colo Colo que sólo una arremetida descomunal de los albos le impidió alzarse con el campeonato. Se podía perdonar, y con razón, era mucho el salto con respecto al año anterior, donde la U quedó novena y estuvo lejos de ser un equipo competitivo.
Pero el campeonato 2025 es casi imperdonable, no porque hubiera la obligación de ganarlo- menos con la campaña histórica de Coquimbo Unido- sino porque en varias oportunidades decisiones incomprensibles desde la banca, es decir, de Gustavo Álvarez terminaron por dejar a los azules fuera de carrera demasiado temprano. Peor, termina la temporada con el riesgo de ni siquiera jugar Copa Libertadores para el 2026. Demasiado castigo para un plantel que se armó para ganarlo todo y finalmente no ganó nada. En 13 partidos de la segunda rueda, Universidad de Chile acumuló apenas veinte puntos con un 51,3% de rendimiento. Mientras que al término de la primera rueda estaban a un punto de Coquimbo, hoy están a diecinueve.
¿Qué pasó? Demasiadas cosas, ninguna bien explicada ¿Por qué Leandro Fernández estuvo 21 partidos entre la tribuna, la banca, el mal rendimiento sin hacer una solo gol o asistencia? Y, de repente, se pone bueno y es el mejor del equipo ¿Por qué se jugó con suplentes contra La Serena cuando había dos semanas de descanso? ¿Quién visó la llegada del uruguayo Sebastián Bigote Rordríguez? ¿Lo pidió o se lo impusieron? En fin, cada hincha azul tendrá sus propias preguntas.
En su sobriedad, el técnico azul explica así su salida: "Tengo la energía, la dedicación y el compromiso para estos dos partidos, pero creo que lo mejor para el año que viene es que la Universidad de Chile cambie el entrenador. Como en su momento dije 'necesito un arquero, necesito un defensa'... Hoy creo que lo más saludable para todos es un cambio de entrenador". Nuevamente más dudas que certezas ¿No es saludable que siga? ¿Hay algo que se "enfermó" adentro del CDA? ¿Tiene algo que ver la delicada situación judicial del Michael Clark? En un tiempo no muy largo más veremos si en la tienda azul lo extrañan o fue un necesario y saludable paso adelante.