Una cosa es lo que se cuenta y otra muy distinta es haberlo visto. Y tuve la suerte de ver a Antonio Muñoz en el arco de Ñublense y Rangers, aunque jugó en muchos clubes, cuando se agrandaba y hacía sufrir a los delanteros de Colo Colo, Universidad de Chile o Universidad Católica atajando todo en el Estadio Nacional o Santa Laura. En Calama también lo recuerdan por lo mismo: frente a Cobreloa de visita se volvía imbatible, cuando los naranjas no perdonaban a los equipos chicos en su reducto y les metían de a tres o cuatro.
Felisario Antonio Muñoz Jiménez, Antonio Muñoz para el mundo futbolero, falleció en Chillán ayer miércoles 19 de noviembre a los 74 años. Titular en el arco de Ñublense cuando ascendieron por primera vez en 1976, ese mismo año intentaron sobornarlo un grupo de comerciantes para ganar la recién creada Polla Gol. Como Muñoz no aceptó el dinero y denunció a los felones, la maldad de la gentuza lo bautizó como El Tonto. El Honesto era lo que correspondía.
Fue un arquero de equipo chico, aunque alguna vez estuvo en el plantel de Unión Española como suplente de Enrique Enoch, volador, de grandes reflejos y actuaciones espectaculares. Cuando Antonio Muñoz se agrandaba te atajaba todo. Un espectáculo. Como ya dijimos, su especialidad eran los equipos grandes, con harto público, con presión. Ahí mostraba todo su repertorio de voladas, achiques, saltos y atajadas in extremis. Recuerdo un partido del Campeonato Oficial de 1983 contra Colo Colo en el Estadio Nacional jugando por Rangers. Atajó todo y sólo un balazo a quemarropa del Chupete Hormazábal lo pudo vencer.
A la sombra de Enrique Vallejos, Roberto Rojas, Manuel Araya, Mario Osbén u Oscar Wirth, Antonio Muñoz nunca fue considerado en una selección y, tal vez, jamás jugó un partido internacional por los puntos. Descendió, fue suplente, jugó en Segunda y se comió varias goleadas contra los grandes. Pero cuando andaba en una de sus tardes, atajaba hasta el viento.