Lo publicamos el martes: entre gerentes y representantes, el mercado de pases 2026 enfrenta un ajuste del 20%. Cifras propias de una recesión económica. Si bien no hay un solo factor externo que explique tan drástica caída, sí hubo una serie de eventos que han ido desvalorizando el campeonato chileno hasta llevarlo a cifras de supervivencia. Si en los noventa se vivió la era dorada de la liga en cuanto a expansión económica y valor de los planteles, este año que comienza puede ser un hito para: el fútbol chileno al costo.
El dinero que los clubes le deben devolver a TNT por los partidos no jugados en el Estallido y la Pandemia es apenas un factor de tantos. También hay que tener en cuenta el alto costo de los jugadores entre 23 y 33 años, lo que los hace prohibitivos para la gran mayoría de los clubes, teniendo que refugiarse en elementos de Ascenso o de Segunda Profesional. La creciente cantidad de equipos en manos de representantes es otro elemento fundamental: concebidos sólo como vitrina o escaparate para otros mercados más valiosos, estos clubes no compiten por nada, sino que exhiben o mantienen en ritmo a jugadores que han quedado fuera del circuito. Son como el PEM o el POJH del fútbol, es dar trabajo "por mientras", pero nadie se esfuerza mucho porque están de paso.
Pero hay más variables que tienen al fútbol chileno en recesión. Por ejemplo, la de índole estratégico: Coquimbo demostró que se puede ser campeón y con campaña récord invirtiendo muy poco y sin proponérselo; Católica se mete a la Copa Libertadores con el plantel más barato en años cuyo objetivo inicial era agarrar un cupo en la Sudamericana. Tan barato es el ejercicio de los cruzados, que no son capaces de retener a Eduard Bello. Y ya que estamos en esa, Coquimbo ve sonriente como su equipo "histórico" es desguazado sin piedad como si se tratara de un viejo pesquero en La Herradura.
Paqui cumplió su sueño de llegar a la U, pero con presupuesto mucho más bajo que su predecesor Gustavo Álvarez. Los azules no han traído a nadie por el momento y parece que no tengan mucho apuro. Total, con un equipo prolijito y sin divismos desde la banca, como ocurrió con Álvarez en el segundo semestre, tienen que estar en la pelea sin gran esfuerzo. Colo Colo ni hablar, después de que Mosa quemó plata en un tambor de aceite mal asesorado por el vivaracho y pinganilla de Jorge Almirón, enfrentará el 2026 apretando el cinturón y con el objetivo de mantener la disciplina antes que de ganar en la cancha. Mantener a Fernando Ortiz en la banca en una señal clara.
Claro, los 130 palos de Arturo Vidal, más preocupado de la KIngs League que de la pretemporada, los van a tener que seguir pagando igual.