No hubo mucho gente en el debut de la selección Sub 17 contra Francia en el Mundial de la categoría el martes pasado en el complejo Aspire Zone de Rayán, Catar. Ocho canchas con pequeñas tribunas donde el público se pasea entre una y otra y decide qué partido ve por un rato y luego se cambia a otro más emocionante. Como ocurre en las primeras rondas de un torneo ATP. El lugar es bien conocido por Nicolás Córdova, pues trabajó con la federación catarí varios años, por lo mismo su voz debió ser reconocida por varios. Tras la banca de Sebastián Miranda, mientras Chile caía 2-0 con Francia, las instrucciones del entrenador de la selección adulta y Sub 20 se escuchaban con claridad. No era difícil, como se señala al comienzo del este párrafo, eran tan pocos viendo el partido y los gritos de Córdova eran fácilmente reconocibles.
Desde que Chile fuera apeado de local en el Mundial Sub 20 por un contundente 4-1 en los pies de México en Valparaíso, hace un mes exactamente, al entrenador de casi todas las selecciones no se le había visto ni escuchado. Esa vez, dolido, enojado, superado y confundido por el mal desempeño del equipo, tuvo cinco o seis frases para disparar a la prensa que lo esperaba en su breve paso por la zona mixta. Como bien se recuerda, repartió para todo el mundo: la ANFP, el medio, el nivel de los jugadores cadetes... Y después desapareció.
Esa salida del estadio Elías Figueroa perfomática y confusa dejó una estela de preguntas ¿Sigue? ¿No sigue? ¿Qué pasa con la selección adulta? ¿La ANFP en verdad no le cumplió lo que él pidió? Tuvo que salir Pablo Milad a arreglar el entuerto, en una entrevista en The Clinic, aclarando que seguía con la adulta, que estaba todo bien con Córdova, que siempre tuvo todo para la Sub 20, que era un trabajador apasionado y ejemplar... en fin. Control de daños del presidente de la ANFP ante la ametralladora de frustración del joven entrenador.
Llama la atención que fuera Milad el que recogiera todos los platos rotos que dejó Nicolás Córdova. Que el hoy hombre fuerte de Juan Pinto Durán y entrenador plenipotenciario no fuera capaz de dar alguna rueda de prensa o, si teme alguna pregunta difícil, pactar una entrevista "amable" en un medio "amable" de esos que hay de sobra.
En definitiva, plantarse con un algún periodista sonriente o un ex jugador amistoso que le "tirara centros" y dejara su proceso de casi dos años como un modelo de eficacia, planificación y seriedad donde "los resultados no se han dado". Pero ni aun ese contexto favorable, como tantas veces se armó, Nicolás Córdova se anima a tratar de explicar el Mundial Sub 20 y las cosas que dijo cuando perdió con México.
Prefiere no arriesgar, que el tiempo pase, la gente olvide de forma paulatina y maquillar todo con un par de resultados "decentes" en la Fecha FIFA que se juega desde el sábado 15 en Sochi contra Rusia y Perú. Y cómo decentes, hablamos de no perder. Con eso alcanza a estar altura.
Por le momento habrá que aguzar el oído mañana, cuando la Sub 17 se enfrente a Uganda en el Mundial y, de seguro, Córdova se ubique cerquita de la banca y complemente las instrucciones de su pana Sebastián Mirada con las suyas. Ahí comprobaremos que no se trata de una afonía la que lo tiene mudo por más treinta días.