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Daniel Garnero señaló al momento de la eliminación con Estudiantes de la Plata, “Nadie daba un mango por nosotros al inicio de la Copa”, y claro con Boca y Cruzeiro al frente y de acuerdo al rendimiento del fútbol chileno en el último tiempo el razonamiento del entrenador cruzado parecía tener sentido.
Sin embargo los Cruzados se revelaron a este designio, principalmente de visita, para hacer una campaña impecable que los puso en sitial de la clasificación, situación que les permitió recibir 1,3 millones de dólares por el llamado mérito deportivo y por ganar su grupo. Eso se sumó a lo ya obtenido por estar en la fase preliminar (3 millones de dólares). El jugar los octavos de final significaron para ambos equipos chilenos recibir casi 1.3 millones de la moneda estadounidense, en total 5.600 millones y fracción.
La cifra pudo ser mayor incluso, el paso a cuartos de final para Coquimbo y Católica habría significado ingresar a las arcas de los clubes US$1,7 millones más, una cifra que sin duda es un colchón económico para el resto del año y para proyectar el venidero. Muchos millones, pero en cancha faltó eso, eso que pasa tantas veces en el fútbol chileno, eso de estar en el umbral y no cruzarlo, eso de tenerlo a la mano y no atraparlo. Y no es una reflexión antojadiza, es que de verdad tanto Coquimbo y la UC ilusionaron y ambos parecían atrapar ese esquivo desafío internacional negado por años, ni siquiera hablo de llegar a una eventual final, pero sí a una instancia de cuartos y quien sabe si semifinal.
Hernán Caputto dentro de su desazón señaló que se enfrentaron a un equipo (Platense) que compite en una de las mejores ligas del mundo, pero que en cancha no lo reflejó, tanto así que tuvo que definir mediante lanzamientos penales, ante un cuadro Pirata que en el concierto internacional es desconocido y que además se sobrepuso incluso a una tragedia regional y nacional en plena actuación del equipo.
En Católica el cuento fue diferente, la pelea y discusión se centró precisamente en esa falta de convicción económica deportiva para apostar por algo mejor y con más posibilidades para hacer más historia. Lo dijeron los hinchas, la prensa y hasta algunos jugadores como el caso de Branca Ampuero, faltó ambición, convicción y apostar e invertir para alcanzar algo más. La dirigencia no se creyó el cuento, y al final pareció primar “Más vale pájaro en mano que cien volando”. Al final todas esas quejas y frustraciones quedarán ahí, una vez más como parte del anecdotario histórico del fútbol chileno. Pudo ser, pero faltó la “chaucha pal peso”.