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El minuto 25’ marcó la historia en el Bernabéu. Pese a que el dominio de los locales era territorial y buscó mucho abrir por las orillas no lograba inquietar al portero Avello. Hasta que llegó la jugada de Yáñez que se va por derecha hace el enganche ante Alexander Dubó y el caturro le mete una plancha incomprensible a la altura de la pantorrilla sin balón de por medio y el juez polaco no duda en mostrar la tarjeta roja. Wanderers cayó en la desconcentración con reclamos y con el porteño resistiendo el cobro, pidiendo el VAR pero la decisión fue sancionada sin echar pie atrás. Tras esto el tiro libre con solo tres en barrera y dejando un espacio por donde pasó el balón en un entretejido de piernas tras la ejecución del mismo afectado Yáñez y sorprende a Avello. 1 a 0 y un panorama más que complejo.
Wanderers corrigió el rumbo donde a ratos confundió la pasión con la exasperación, situación que le generó ganarse una serie de tarjetas amarillas de parte del juez Sylwestrzak, pero logró anular las subidas de Ciria y anular las proyecciones de Aguado y Fortea, comenzó a presionar arriba y por medio de Vargas pudo llegar en los últimos minutos a la portería Blanca defendida por Javi Navarro.
El complemento llegó con la presión alta con la terminó el equipo verde en la primera parte y Ponce apuró al central Rivas en un rechazo y el rebote es capturado por el goleador Christian Silva que define a la salida de Navarro, a los 48’ cayó el empate en la Casa Blanca de Madrid ante el delirio de los hinchas caturros en medio de los más de 53 mil asistentes
Partido abierto con lo locales que se fueron arriba y un cabezazo de Yeremaiah a bocajarro puso a prueba a Avello que en doble contención evita la caída a los 59’ y un minuto después Silva recibe un despeje largo en la contra y tras sacarse su marca estuvo a un paso del desequilibrio. Wanderers superaba la ausencia de un jugador porque se dedicó a lo que sabe, poner fútbol, velocidad y aplicación. El ingreso de Denilson San Martín ponía en relieve que el técnico Felipe Salinas reforzaría la contra junto a Vargas por un cansado Silva que dejó la cancha. Y esa sociedad empezó a funcionar con la habilidad del pequeño porteño y el instinto de de gol de Vicente Vargas.
Cuando parecía que los chilenos controlaban el partido buscando la definición a penales llegó una buena jugada por derecha entre Fortea y Yáñez para meter un centro rasante y la aparición de Santamaría, que había ingresado recién y poner el 2 a 1. A los 81’ el juez polaco muestra nueva amarilla a Valenzuela tras un entrevero con un madridista y los porteños quedan con 9 a falta de 10 para el final. Para peor cuando se jugaban los descuentos una falta de Vargas en el área es sancionada con penal ante un discutido cobro del polaco y que Yánez cobra para el lucimiento de Luciano Avello.
Pero el arbitraje tenía reservado una roja más para los wanderinos y Carvallo ve el término del partido en un cuestionado cobro y cuando el partido se iba apareció Álvaro Lezcano que decretó el 3 a 1 para el Madrid, cuando las piernas y la impotencia de los chilenos no podían ir contra un designio claro en el Bernabéu.