“¿Dónde están los pelotudos?”. La frase quedó instalada hace más de dos años, cuando Victoriano Cerda decidió enfrentar públicamente los rumores que lo vinculaban con Universidad de Chile tras el desembarco de Sartor en Azul Azul. En entrevista con ESPN, el entonces controlador de Huachipato negó tajantemente cualquier relación con la propiedad del club y aseguró que no tenía “ninguna influencia” dentro de la concesionaria.
“Esta cuestión la he dicho en más de una oportunidad, pero la puedo repetir 20 mil veces”, lanzó en enero de 2024. Incluso fue más allá: “No tengo en la U ni en otro club que no sea Huachipato”. En ese momento, Cerda buscaba cerrar una discusión que ya venía creciendo desde 2021, cuando Sartor adquirió el 63% de Azul Azul tras la salida de Carlos Heller.
Sin embargo, el escenario cambió radicalmente en 2026. Hoy el nombre de Cerda vuelve a aparecer en medio de la investigación que golpea al grupo Sartor y que ya derivó en allanamientos al Centro Deportivo Azul, las oficinas vinculadas a Michael Clark y sociedades relacionadas con la propiedad de Azul Azul. Esta vez no se trata solo de rumores futboleros o especulaciones políticas dentro del fútbol chileno: ahora existen antecedentes financieros incorporados a la carpeta investigativa.
Según reveló CIPER, cartolas bancarias de Asesorías e Inversiones Sartor S.A. muestran 15 movimientos de dinero entre 2021 y 2023 con sociedades controladas por personas relacionadas con Victoriano Cerda y su círculo empresarial. El reportaje sostiene que Sartor recibió más de $10 mil millones desde esas firmas y que, al mismo tiempo, transfirió más de $7 mil millones hacia las mismas sociedades durante ese período.
Las operaciones ocurrieron precisamente después de la compra de Azul Azul por parte de Sartor y mientras Cerda seguía siendo el controlador de Huachipato. Entre las sociedades mencionadas aparecen Marinvest SpA y empresas vinculadas a la estructura de Isapre Nueva Masvida y el grupo Nexus, conglomerado que además comparte negocios con Cerda en una firma constituida en Delaware.
El elemento más complejo para Cerda es que la investigación ya dejó de ser exclusivamente mediática. El Ministerio Público indaga eventuales delitos relacionados con fraude a la Ley de Mercado de Valores, omisión de oferta pública de adquisición de acciones y negociación incompatible en operaciones vinculadas al grupo Sartor. Y dentro de esa indagatoria, el paso de Sartor por Azul Azul aparece cada vez más conectado con la estructura financiera que hoy está bajo la lupa de la fiscalía.
En paralelo, también empiezan a cobrar fuerza antiguas sospechas sobre la cercanía entre Huachipato y Universidad de Chile durante los últimos años. No solo por los recurrentes traspasos de jugadores entre ambas instituciones, sino también por episodios que alimentaron la percepción de coordinación entre los clubes, como la colaboración del cuadro acerero con registros audiovisuales utilizados por la U en denuncias contra Colo Colo durante 2024.
Mientras tanto, el silencio de Cerda hoy contrasta con el tono desafiante que utilizaba hace dos años. CIPER asegura que el empresario no respondió llamados ni mensajes para abordar los antecedentes expuestos en el reportaje. Un cambio de postura que refleja cómo el contexto dejó de ser una simple polémica futbolera para transformarse en una investigación judicial que amenaza con seguir escalando.
Porque aunque hasta ahora no existe un antecedente público que acredite que Victoriano Cerda figure formalmente como propietario de Azul Azul, el avance de la causa comienza a tensionar el relato que durante años sostuvo el excontrolador de Huachipato. Y en medio del derrumbe del caso Sartor, las declaraciones que alguna vez parecieron cerrar la discusión hoy vuelven a perseguirlo.