Universidad de Chile volvió a ganar, pero otra vez dejó más dudas que certezas. El equipo de Fernando Gago derrotó 2-1 a Audax Italiano en La Florida gracias a un inspirado Eduardo Vargas, quien participó directamente en los dos goles azules y fue, por amplio margen, el mejor jugador del partido. Más allá del resultado, el funcionamiento volvió a quedar al debe y la U sigue mostrando las mismas dificultades ofensivas que la han acompañado durante toda la temporada.
El primer gol nació de un grosero error de Federico Mateos en la salida. El exvolante azul no logró despejar un balón que parecía controlado y Vargas tuvo la lucidez para meter un exquisito taco que dejó solo a Agustín Arce. El joven volante no perdonó y abrió la cuenta con un potente remate para el 1-0, en prácticamente la única jugada elaborada de peligro que generó la visita durante la primera parte.
Audax, que tiene un plantel con limitaciones, igualmente encontró la forma de complicar a la U, especialmente en el inicio del segundo tiempo. Los dirigidos por Patricio Graff adelantaron sus líneas y encontraron premio con un centro de Esteban Matus que Federico Mateos conectó de cabeza para decretar el empate. En la acción, Gabriel Castellón dio la impresión de poder hacer algo más para evitar el tanto del exjugador universitario.
El empate parecía darle impulso a los itálicos, que vivían sus mejores minutos del encuentro. Sin embargo, con el correr de los minutos Audax fue bajando la intensidad y terminó conformándose con el empate, algo que la U aprovechó de inmediato. Un error en la salida del conjunto local dejó el balón servido para Eduardo Vargas, quien sacó un potente remate para marcar el 2-1 definitivo y sellar una actuación sobresaliente.
El resultado deja a Universidad de Chile con 27 puntos, igualando la línea de Universidad Católica en el segundo lugar, aunque todavía a una enorme distancia de los 39 puntos de Colo Colo. La diferencia sigue siendo de 12 unidades y, más allá de la victoria, el panorama futbolístico no cambia demasiado: la U gana, pero sigue sin mostrar una evolución en su juego y continúa dependiendo más de la jerarquía individual de sus figuras que de un funcionamiento colectivo convincente.