Imagen: Revista Estadio
Futbolísticamente fue formado en Olimpia, pero tras sus últimos pasos en Huracán y San Lorenzo de Argentina llegó a Chile para ser parte del cuadro hispano a finales de la década de los sesenta y comienzos de los 70’.
Su campaña de artillero lo convirtió en tetragoleador durante cinco años, con un registro que llegó a los 107 goles.
Pese a no ser un jugador de mucha estatura con su 1.78 y tampoco con mucha técnica, era un oportuno en el área y tenía esa capacidad de rematar de cualquier manera y cabecear con gran potencia y dirección mostrando el clásico argumento de los jugadores paraguayos para definir.
Sus campañas en Unión Española fueron el detonante para que en el año 1970 pasara a integrar el equipo de Universidad de Chile donde anotó 25 goles en una temporada. El cuadro Azul lo distinguió dentro de las 50 mejores figuras históricas del club.
Pese a ser un artillero implacable nunca pudo levantar una copa en los equipos que estuvo, siendo tal vez la deuda mayor con la cual siguió luego su carrera en México para retirarse luego en Paraguay.
. En 1976 regresó a Chile como entrenador de Coquimbo donde trajo a tres de sus conocidos como Onofre Rivarola, Antonio Gavilán y Gumencindo Yudis, pero no tuvo mayor éxito quedando con esa imagen de goleador insigne del fútbol chileno.