El descenso de Unión Española en 2025 no solo se explica en la tabla de posiciones. Los estados financieros del club evidencian un deterioro profundo en su estructura económica, que terminó impactando directamente en el rendimiento deportivo. La institución cerró el ejercicio con pérdidas por $1.020 millones, en un escenario donde el negocio del fútbol dejó de ser sustentable.
El primer síntoma aparece en la operación misma. Unión Española generó ingresos por $7.554 millones, pero sus costos asociados al plantel —sueldos, logística y amortización de pases— alcanzaron los $8.637 millones, provocando una pérdida bruta de $1.082 millones . Es decir, el club ya operaba en déficit antes de considerar su estructura administrativa.
Al sumar gastos de administración por más de $1.011 millones, la pérdida operacional escaló a $2.094 millones, confirmando que el modelo económico estaba completamente desalineado con los ingresos reales del club. Este escenario se tradujo en una caída directa del patrimonio, que pasó de $3.991 millones en 2024 a $2.940 millones en 2025, destruyendo más de $1.000 millones en valor .
En paralelo, el flujo de caja también encendió alertas. Las actividades operativas generaron un saldo negativo de $2.176 millones, lo que obligó a la institución a depender de financiamiento externo para sostener su funcionamiento . Esto se reflejó en la caída del efectivo disponible, que bajó de $103 millones a $44 millones, reduciendo al mínimo la liquidez del club.
Sin embargo, el punto más crítico aparece en la estructura de deuda. El pasivo total de Unión Española se disparó desde $1.477 millones en 2024 a $3.914 millones en 2025, más que duplicándose en solo un año . Dentro de este aumento, destaca la deuda con entidades relacionadas, que alcanza los $2.486 millones.
En el análisis hecho por Ligasports, este monto corresponde a obligaciones con distintas instituciones del holding ligado al controlador del club:
Colegio Internacional SEK Chile: $1.742 millones
Colegio Internacional SEK Pacífico: $409 millones
Internacional SEK Costa Rica: $231 millones
Colegio SEK Austral: $102 millones
Estos pasivos responden principalmente a préstamos otorgados por el controlador para financiar la operación del club, incluyendo pagos de remuneraciones, finiquitos y costos asociados a jugadores. Las condiciones también son reveladoras: una tasa de interés del 3% anual, sin cláusula de reajustabilidad y sin plazos definidos de amortización.
Además, el informe detalla que, aunque las deudas figuran a nombre de distintas instituciones, todas están bajo el control final de Jorge Segovia Bonet, quien aparece como el actor central en el financiamiento del club. Este punto es clave para entender la estructura: Unión Española no está recurriendo al sistema financiero tradicional, sino que depende directamente de su propiedad para subsistir.
En lo deportivo, los números encuentran su correlato. El club finalizó último en el Campeonato Nacional 2025, descendiendo a Primera B, sin avanzar en Copa Chile ni en la fase de grupos de la Copa Sudamericana . Todo esto en una temporada donde se realizaron más de 20 incorporaciones y múltiples cambios de cuerpo técnico, evidenciando un gasto elevado sin retorno competitivo .
Desde una perspectiva económica, el diagnóstico es claro: Unión Española operó con una estructura de costos propia de un equipo que buscaba competir en la parte alta, pero sin los ingresos ni los resultados que respaldaran esa inversión. La consecuencia fue una combinación de pérdidas, endeudamiento y dependencia del controlador.
De cara a 2026, el escenario es aún más complejo. El club enfrentará la Primera B con menores ingresos por televisión, menor atractivo comercial y una base financiera debilitada. Si no existe un ajuste profundo en su estructura de costos y una redefinición del modelo deportivo, el problema deja de ser solo futbolístico.
El balance 2025 lo deja en evidencia: Unión Española no descendió únicamente en la cancha. También lo hizo en su modelo económico.