Diez años han transcurrido desde la última victoria de un conjunto sevillano frente a los catalanes en el Sánchez Pizjuán. Ese equipo de Unai Emery. Desde ahí pasaron, Jorge Sampaoli, Montella, Machín, Lopetegui, Quique Sánchez Flores y García Pimienta, cada uno en su estilo lo intentaron, pero no lo lograron.
Pero también será la ocasión para el reencuentro de Alexis Sánchez con un viejo amor. Esa convivencia fraternal con Messi, Villa, Xavi, Puyol, Piqué entre otros, que vivió desde el 2011 al 2014 con 153 partidos jugados y 53 goles, que dejaron huella en la tienda catalana. Un recuerdo que vendrá con las vitrinas del Camp Nou, que aún tienen la huella del tocopillano con esos títulos: 2 Supercopa de España, 2 Copas Cataluña, 1 Supercopa de Europa, 1 Mundial de Clubes, 1 Copa del Rey y 1 Liga que los aficionados culé recordarán siempre.
Ahora, un Alexis mucho más experimentado, sin tanto regate ni velocidad, como hace 15 años, estará frente a ese amor y a esos recuerdos, los que no serán más que eso para el chileno, porque es un partido de aquellos que valen más de tres puntos, por el componente emocional que supone para el Sevilla plantarse cara a cara al puntero de LaLiga.
Una cita donde es tan importante el resultado como la imagen ofrecida y donde el chileno puede ser fundamental.